Con solo oler la orina de las 34 personas que participaron en el experimento, Frankie, un pastor alemán, fue capaz de detectar cáncer de tiroides en personas no diagnosticadas, en el 88,2% de los casos.
Este singular can fue entrenado por científicos estadounidenses, como lo señala un estudio presentado en la edición 97 de la reunión anual de la Sociedad Endocrinóloga de EE.UU., que se celebró el pasado fin de semana en San Diego, California.
Los perros tienen un olfato diez veces superior al del hombre, por lo que el equipo cree que «los médicos podrían utilizar perros entrenados, para detectar la presencia de cáncer de tiroides en una etapa temprana», indicó Donald Bodenner, experto en endocrinología oncológica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Arkansas (UAMS) y autor principal del estudio.
Bodenner no sugiere que se tomen las decisiones de tratamiento de los pacientes basados en la técnica canina, pero señaló que la precisión diagnóstica del perro fue solo ligeramente inferior a la de la biopsia por aspiración con aguja fina, el método habitual.
