Desde que Howard Carter descubriera la tumba de Tutankamón en 1922 en el Valle de los Reyes, las inusuales dimensiones del espacio y la riqueza de su ajuar han generado constantes interrogantes. A este misterio se suma el paradero desconocido de la momia de Nefertiti. Ambos enigmas se entrelazaron en 2015, cuando el egiptólogo Nicholas Reeves propuso que unas grietas en el muro norte de la cámara funeraria ocultaban una estructura mayor.

Nuevas técnicas de escaneo subterráneo

Una última investigación reciente ha vuelto a poner sobre la mesa esta posibilidad. Como detalla Nature, el equipo de expertos empleó un radar de penetración terrestre desde el interior y mediciones de gravedad en los terrenos circundantes para examinar la zona con mayor profundidad.

Los datos obtenidos muestran indicios de un corredor de aproximadamente dos metros de ancho, repleto de escombros, que se extiende alejándose de la cámara principal. Asimismo, se detectaron formas con ángulos rectos dispuestas de manera paralela al muro norte, una disposición que había pasado desapercibida en sondeos anteriores centrados únicamente en buscar un gran hueco vacío inmediato.

Un debate con más de una década de historia

La idea de hallar cavidades ocultas ha generado controversia científica desde que se formulara por primera vez. Tras los primeros indicios en 2015, Egipto apuntó en 2016 una alta probabilidad de encontrar espacios vacíos, pero otro estudio posterior realizado en 2018 descartó rotundamente su existencia.

Actualmente, el foco se centra en la denominada «anomalía 7», una zona de baja densidad que circunda un área cuadrada de alta densidad con posibles objetos en su interior. Si las autoridades competentes otorgan los permisos necesarios, los investigadores prevén realizar perforaciones exploratorias con cámaras diminutas para comprobar la naturaleza real de estos espacios subterráneos.