Hoy los caminos anegados de barro han desaparecido y 72 familias viven en apartamentos de lujo con todo tipo de comodidades, como agua, luz y calefacción. Además, a 18 familias con las que se sentía especialmente vinculado les construyó sus propias villas de lujo. Y si esto fuera poco, a los ancianos y familias con los ingresos más bajos cumplió otra promesa: darles las tres comidas al día.