La programación neurolingüística plantea que ciertas frases que se repiten a diario pueden influir en la motivación y en la regulación emocional. La idea es revisar el lenguaje para que lo que se piensa y lo que se siente vayan en la misma dirección.
Como ejemplo, la expresión “No importa las veces que te caigas, sino las veces que te levantas” transmite perseverancia, pero también puede reformularse para resaltar el valor de cada caída como parte del aprendizaje: “Importa las veces que te caíste porque te enseñaron a levantarte y tú tienes la fuerza para continuar”.
Otra comparación es “Poco a poco” frente a “paso a paso”. La primera puede asociarse con escasez o conformismo; la segunda, con avance y progreso. La propuesta es cambiar muletillas que se repiten sin pensarlo y usar frases que refuercen una actitud más consciente.

