Como si fuese un terremoto la calle comenzó a abrirse en una gran grieta y cedió, desplomándose y arrastrando a seis vehículos que estaban parqueados en la calle, el miércoles en la noche en Roma, capital de Italia.
Afortunadamente no se registraron heridos. Los vecinos ya habían denunciado que en la zona se registraban grietas en la calle a partir de los trabajos de demolición que incluyeron grandes movimientos de tierra y de perforación, informaron medios italianos.
“Es una situación que denunciamos desde el principio, desde septiembre cuando demolieron el edificio de Santa Maria degli Angeli. La suciedad, los ruidos… Los edificios estaban prácticamente temblando, no respetaban las horas, rompían las tuberías y no sé qué más. Es la crónica de un desastre que se anunció”, dijo una vecina al diario La Repubblica, uno de los principales de Italia.
Los vehículos cayeron por un barranco artificial de unos diez metros, agregaron los efectivos de cuerpos policiales y de seguridad que acudieron a la zona.
