Como un claro mensaje al mundo de que la coca no es cocaína, y de que la planta, estigmatizada por una industria ilegal forma parte del patrimonio cultural de Los Andes de América, el Papa Francisco pidió a las autoridades bolivianas que le tengan hojas de coca para su llegada, el 8 de julio, a la población de el Alto, que se encuentra a más de 4 mil metros de altura. En Bolivia la consumen de distintas maneras: como mate, en infusiones o mascándola, como remedio medicinal y alimenticio frente al cansancio, el hambre y los duros efectos de la altura.
Bolivia será la segunda parada del viaje que el pontífice argentino realizará desde el domingo 5 de julio a Ecuador, Bolivia y Paraguay y durante el cual mantendrá encuentros con los presidentes Rafael Correa, Evo Morales y Horacio Cortés.
El pedido del Papa no será un tema de color. Las Naciones Unidas incluyeron en 1961, la hoja de coca cen la lista de drogas y narcóticos, pero el presidente boliviano, Evo Morales, ha insistido en despenalizar la hoja de coca insistiendo en que no es cocaína. Entre los productos que serán ofrecidos al Papa Francisco se encuentra el mate de coca, pastel y otros derivados.
