Mientras espanta las moscas con su larga cola, la vaca Penka rumia felizmente, ajena al revuelo internacional que ha ocasionado.
La vaca del pueblo búlgaro Kopilovtsi se ha dado a conocer y ganado apoyo de toda Europa desde que estuvo vagando durante dos semanas el mes pasado en la vecina Serbia y, a su regreso, las autoridades amenazaron con matarla.
Bulgaria es miembro de la Unión Europa, pero Serbia no. Las normas de la UE dictan que cualquier animal que ingrese al bloque desde afuera debe tener las adecuadas aprobaciones veterinarias. No era el caso de Penka, por lo que la sentenciaron a muerte.
Pero después del clamor _entre los defensores está el cantante británico Paul McCartney_ las autoridades hicieron análisis a Penka que demostraron que estaba sana.
