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Arte y cultura más allá de la Coca Cola

La multinacional mexicana Femsa (Fomento Económico Mexicano), conocida como el mayor embotellador de Coca-Cola en el mundo, se erige hoy además como una importante promotora del arte.

Y es que para sorpresa de los consumidores, más allá de los refrescos, jugos, comidas rápidas, servicios de farmacias y financieros que posee en su cartera de negocios, esta compañía nacida en 1890 en Monterrey, también tiene en su haber una de las colecciones de arte latinoamericano más importante del orbe, al agrupar obras de artistas de 40 países de la región.

Pero, ¿cómo es posible esto?, es la pregunta que muchos se hicieron durante la reciente exposición «México: Identidad fantástica, obras maestras del siglo XX», que acogió el Museo del Canal Interoceánico de Panamá, ubicado en el casco antiguo de esta ciudad.

«La responsabilidad y preocupación por la educación, en especial la artística, es algo que está presente en el ADN de la compañía desde sus inicios, para beneficio de los trabajadores, sus familiares y las comunidades donde tenemos operaciones», comentó a Prensa Latina la gerente del programa cultural, Rosa María Rodríguez.

Sin embargo, no fue hasta 1977 que la empresa afianzó la estrategia cultural a través de su colección, la cual genera valor económico y social porque «el arte enaltece el crecimiento espiritual de las personas, además de fortalecer la voluntad y la creatividad, entre otras cualidades», apuntó la especialista.

«La cultura es una labor continua, que requiere de tiempo para ver los resultados. Por ejemplo, con el programa itinerante de exposiciones, desarrollamos otros programas educativos destinados a niños, jóvenes, adultos y críticos, de manera que puedan disfrutar las obras de arte, pero también aprender a través de ellas», explicó.

Más de mil 200 obras del patrimonio artístico reúne la Colección Femsa, representativas de los máximos exponentes de los movimientos más importantes que surgieron en México y América Latina durante siete décadas del siglo XX.

Es así como grandes figuras de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Perú, Venezuela, Costa Rica, Nicaragua y Panamá, entre otros países, integran el catálogo de la compilación que abarca desde el siglo XX hasta nuestros días, e incluye manifestaciones como pintura, escultura, fotografía instalaciones, videos y objetos de arte.

No obstante, como parte de su crecimiento continuo, la muestra también se preocupa por los jóvenes: realiza una Bienal donde están presentes todas las disciplinas artísticas -recordó Rodríguez- quien desde hace 27 años funge como directora de la colección.

En este evento participan artistas mexicanos y extranjeros residentes en el país con más de dos años, mientras que las obras ganadoras pasan a formar parte de los fondos de la compañía, lo cual permite mantener actualizado nuestro muestrario en cuanto al arte contemporáneo, precisó.

A su vez, se ofrecen becas consistentes en residencias culturales en Francia para las dos menciones honoríficas, al tiempo que la institución adquiere obras que pese a no ganar, reúnen la calidad artística para integrar la colección.

Iniciativa a la cual se suma, desde hace 16 años, el programa itinerante que según Rodríguez hoy no satisface la demanda por la cantidad de solicitudes que tienen de diferentes museos en el mundo, al punto que ya están programados todos los eventos a los que asistirán durante 2017 y 2018.

Justamente como parte de este proyecto llegó a Panamá la exposición México: Identidad fantástica, obras maestras del siglo XX, la cual visita Costa Rica en noviembre, y Guatemala en febrero de 2017, año en que también irrumpirá en Chile, y volverá a esa nación en 2018, además de otras exposiciones previstas en México.

La muestra contempla unas 71 obras pictóricas y fotográficas de afamados artistas mexicanos como Frida Kahlo, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente.

Entre las piezas sobresalen El ángel azul (1914), de Rivera, y El maizal (1955), de Gerardo Murillo, la pintura más antigua y la primera donada a la colección Femsa, respectivamente; y El alanceado (1947), de José Clemente Orozco, uno de los tres grandes muralistas mexicanos.

La exhibición también incluye Mi vestido cuelga ahí (1933), el único collage documentado de Kahlo sobre la situación y las condiciones en que vivía la gente en Nueva York en la década de 1930.

Según el director de asuntos corporativos de Femsa, Genaro Borrego, como parte fundamental de la filosofía y la misión corporativa, el grupo empresarial encontró en el arte una ventana al conocimiento y un recordatorio de la importancia de la expresión que nos diferencia y nos une como seres humanos.

Al indagar sobre la posibilidad de incursionar en otras facetas del arte, la gerente del programa cultural Rosa María Rodríguez respondió: «Hacer una colección es un ejercicio inacabable, porque uno colecciona pinturas, esculturas y otras obras, pero ellas representan a ciertos periodos de las artes plásticas, que te abren otras líneas de investigación como la fotografía».

La idea de ponerles cara a los artistas que integran nuestro muestrario impulsó la necesidad de atesorar y exponer las fotos de ellos, para que la gente se identificara con sus rostros. Es así como comenzamos a coleccionar retratos de fotógrafos famosos, explicó la especialista.

«Nosotros creemos en el arte, creemos que el mundo y la sociedad puede mejorar a través del arte y la cultura», afirmó.

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