El afamado intérprete del tango, Carlos Gardel (1887-1935), popularmente conocido como El Rey del Tango y llegó a Maracaibo por vía marítima a bordo de El Libertador, el 18 de mayo de 1935 y desembarcó en los atracaderos de La Ciega, acompañado del compositor Alfredo Le Pera y de los guitarristas Guillermo Barbieri y Santiago Riverol. Cita el historiador Jesús Semprún este lunes que Gardel recorrió la ciudad y se hospedó en el Hotel Granada.
“Según los testimonios orales, se hospedaron en el hotel Victoria, en plena plaza Baralt, pero pronto se decidió su traslado a otro hospedaje más lujoso. Así, en un automóvil convertible Packard fue paseado por la avenida Bella Vista hasta el cine Landia, antes de conducirlo al majestuoso hotel Granada, donde se hospedaría.
Permaneció cinco días en la ciudad, presentándose en los teatros Metro y Baralt, cuyas entradas oscilaron entre tres y seis bolívares y por sugerencia del mismo artista se realizó una función a precios populares, de dos bolívares. Gustavo Gómez, hijo del dictador Juan Vicente Gómez y quien era el administrador de la Aduana de Maracaibo, le ofreció un agasajo en El Golfito, centro social de moda situado en la esquina de Bella Vista con Dr. Portillo. La tradición popular ha sostenido que comió las famosas empanadas de Fraílda y se deleitó con el dulce de hicacos y los huevos chimbos.
Desde Maracaibo pasó a Cabimas, el 21 de mayo de 1935, para ofrecer una presentación en el cine Internacional de Alejandro Passini pero llegó retrasado al espectáculo, y sólo interpretó cuatro canciones, por lo cual el público disgustado, rompió sillas y otros enseres del local. De Venezuela fue a Curazao y en barco llegó hasta Barranquilla la cual sería la primera ciudad colombiana en aclamarlo y de allí, continuaría a Cartagena, Medellín y Bogotá.