Los gatos en Suiza cuentan con su propio abogado en casos de maltrato o abandono, por lo que en aquella nación europea los maltratadores de animales lo piensan dos veces antes de meterse con ellos y hacerles daño.
Zúrich cuenta con una de las leyes más completas del mundo. En caso de maltrato cruel, los gatos pueden llegar a tener un abogado proporcionado por el Gobierno que de forma consistente le da prioridad al bienestar animal.
No solo los gatos están protegidos, el maltrato cruel e intencionado se castiga con penas de hasta tres años de cárcel y hasta 20.000 francos suizos de multa. Las leyes especiales, como la “Tierschutzverordnung” de 1981 y la “Tierschutzgesetz” de 1978, prohíben el maltrato y castigan con penas de multa o cárcel casos que van desde el descuido grave o las molestias innecesarias hacia cualquier animal, hasta la muerte cruel; como disparar a animales domésticos.
Prácticamente es imposible que un gato, o perro muera arrollado en Suiza; muy lejos de lo que ocurre a diario en Maracaibo o cualquier otra ciudad de Venezuela, donde el índice de arrollamientos va más allá de la sobrepoblación, pues en buena parte de los casos, los arrollamientos son intencionales y evidentemente sin castigo.