El Foro Económico Mundial y Boston Consulting Group presentaron un marco de nueve dimensiones para orientar la regulación de los activos digitales, tras revisar desarrollos en 35 jurisdicciones y conversar con representantes del sector público y privado.
La propuesta, publicada el 28 de octubre de 2026 bajo el título Regulation of Digital Assets in a Shifting Global Landscape, plantea principios que cada país puede adaptar según su etapa regulatoria.
Un marco que va más allá del mercado cripto
El documento organiza esas nueve dimensiones en tres áreas: reglas de mercado, integración financiera y salvaguardas. Con esa estructura, busca ofrecer una base común para jurisdicciones con distintos niveles de madurez normativa.
El informe sostiene que la discusión ya no se limita a la integridad de los mercados de criptomonedas. Según su planteamiento, las stablecoins, los activos tokenizados y los pagos programables pueden incidir en el funcionamiento del sistema financiero en general.
Ese giro amplía el alcance de la regulación hacia asuntos como soberanía monetaria, flujos transfronterizos de capital, aplicación de sanciones y competitividad de largo plazo de los sistemas financieros nacionales.
Stablecoins, tokenización y pagos programables ganan peso
El reporte anticipa que los próximos cambios regulatorios podrían venir sobre todo por la tokenización y por nuevas formas de dinero digital, incluidas las stablecoins y los pagos programables.
La tokenización consiste en representar activos del mundo real, como valores o fondos, mediante tokens digitales registrados en una blockchain. El texto la coloca como una pieza clave del debate porque conecta esos instrumentos con reglas ya existentes del sistema financiero.
Sobre las stablecoins, el informe señala que su uso puede ir más allá de la negociación entre activos digitales. Cuando se emplean como medio de pago, la discusión pasa a incluir cómo circula el dinero y qué efectos puede tener sobre la política monetaria.
Los pagos programables, por su parte, permiten ejecutar transferencias de manera automática cuando se cumplen condiciones codificadas. El documento los presenta como una innovación capaz de reordenar prioridades regulatorias por su impacto en la supervisión y el control de los flujos de dinero.
Estándares comunes, pero con margen nacional
La propuesta defiende estándares regulatorios compartidos entre países, aunque reconoce que cada jurisdicción conservará espacio para definir sus propias políticas.
Según el informe, ese equilibrio busca evitar reglas completamente desconectadas entre mercados, sin imponer una fórmula única ni obligar a que todos los gobiernos persigan los mismos objetivos de la misma manera.
El texto también advierte que las stablecoins vinculadas a monedas extranjeras pueden facilitar pagos y eficiencia, pero al mismo tiempo tensionar el control de la moneda local y las herramientas de sanción de cada país.
Para las empresas que trabajan con stablecoins o activos tokenizados, una base común podría ayudar a planificar operaciones en varios mercados. Al mismo tiempo, el informe sugiere que esas áreas podrían quedar bajo un escrutinio regulatorio más estrecho.
El documento se apoya en trabajos previos del Foro Económico Mundial, publicados en octubre de 2024, y de Boston Consulting Group, divulgado en mayo de 2026. Su publicación no obliga a cambios inmediatos en las 35 jurisdicciones revisadas, pero sí busca influir en cómo gobiernos y actores del sector piensan la próxima etapa de la regulación.




