El periodo de transición de MiCA llegó a su fin y, con ello, terminó también el margen para que los proveedores de servicios de criptomonedas sin licencia siguieran operando en el Espacio Económico Europeo. Desde ahora, solo quienes tengan una autorización válida bajo la Regulación de Mercados de Criptoactivos de la Unión Europea pueden ofrecer servicios legalmente en la región.

En los días previos al vencimiento, la Autoridad Europea de Valores y Mercados, ESMA, envió una última advertencia a las empresas no autorizadas para que cerraran sus operaciones antes de la fecha límite. El cambio marca un giro decisivo en un mercado que hasta ahora funcionaba bajo reglas fragmentadas entre países.

Una licencia válida en un país ya sirve para toda la UE

MiCA introduce por primera vez un marco regulatorio armonizado para los proveedores de servicios de criptoactivos en Europa. Su principio de passporting permite que una sola licencia obtenida en un estado miembro sea válida en toda la Unión Europea, lo que reemplaza el mosaico de normas nacionales que antes exigía cumplir requisitos separados en cada país.

Para los inversores institucionales, esa claridad es clave. La incertidumbre regulatoria dejó a muchos bancos y gestores de activos fuera del sector, pero el nuevo esquema fija estándares sobre custodia, gobernanza y requisitos de capital que facilitan la planificación.

Simon Schneider, CEO de Sygnum Europe, señaló en una explicación sobre el cierre de la transición que el mercado tenderá a concentrarse alrededor de actores regulados capaces de operar a gran escala.

“El fin del periodo de transición es un momento de selección: el mercado se irá consolidando cada vez más alrededor de los actores regulados que pueden operar a gran escala, tanto en experiencia operativa y cumplimiento regulatorio como en productos y servicios innovadores. La confianza de nivel bancario se convierte en una ventaja competitiva bajo MiCA.”

La consolidación ya se refleja en movimientos de las plataformas

La reestructuración del mercado ya empezó. Bybit restringió su plataforma para usuarios del EEE y Binance también redujo su presencia en Europa.

En paralelo, Coinbase abrió un centro MiCA en Luxemburgo para cubrir los 27 estados de la UE, mientras Ripple obtuvo una licencia CASP preliminar en ese mismo país. Las stablecoins en euros alcanzaron máximos históricos bajo MiCA, una señal de que la claridad regulatoria está atrayendo capital.

Más de 5.000 bancos en Europa todavía no han ofrecido servicios de criptoactivos, en parte por el costo y la complejidad de montar esa infraestructura de forma segura. Con el nuevo entorno, para muchos será más realista asociarse con proveedores regulados ya establecidos que empezar desde cero.

El alcance del cambio también quedó reflejado en dos publicaciones compartidas en X:

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Si MiCA termina acelerando la adopción institucional de las criptomonedas, algo que el sector espera, se verá en los próximos meses. En ese proceso, las empresas que cumplan con el reglamento podrían ganar ventaja frente a quienes decidan construir su propia infraestructura o mantenerse al margen.