Nuevas orientaciones publicadas por el personal de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (preguntas frecuentes) determinan que los tokens que reciben los usuarios por realizar staking de Ethereum no califican como valores, siempre y cuando funcionen estrictamente como recibos digitales.

La División de Finanzas Corporativas de la agencia detalló esta postura, marcando un giro frente a los antecedentes de fiscalización contra intermediarios de criptomonedas en el país norteamericano.

Condiciones y criterios regulatorios

El funcionamiento del staking implica bloquear criptomonedas para respaldar las operaciones de una red de cadena de bloques a cambio de incentivos. Las modalidades de liquid staking otorgan al usuario un token negociable como constancia de los activos inmovilizados.

De acuerdo con las directrices de la agencia, un token de recibo se considera una herramienta digital cuando el activo subyacente es un producto básico digital. Previamente, en una interpretación conjunta, la SEC y la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos catalogaron 16 activos bajo esa categoría, incluyendo a Ethereum, que cotiza cerca de los 2.685 dólares.

El punto central de la aclaratoria radica en que el token recibido por el usuario no puede alterar los derechos asociados al Ethereum bloqueado ni incorporar rendimientos adicionales. Asimismo, el intermediario o proveedor tiene prohibido prestar, prometer o reutilizar las monedas depositadas, ni establecer de manera independiente las tasas de recompensa.

Antecedentes de litigios y divergencias internas

La relación entre los reguladores y los servicios de bloqueo de activos ha pasado por tensiones previas. En febrero de 2023, la plataforma Kraken resolvió acusaciones de la agencia mediante el pago de 30 millones de dólares y la suspensión de su servicio de staking en territorio estadounidense, tras señalarse la promoción de altos rendimientos anuales.

Meses después, el organismo demandó a Coinbase por su programa de participaciones, un proceso judicial que finalmente retiró en febrero de 2025. Posteriormente, declaraciones oficiales emitidas en mayo y agosto del mismo año puntualizaron que el staking a nivel de protocolo no constituye una oferta de valores.

No obstante, el consenso no fue unánime dentro de la institución. La comisionada Caroline Crenshaw dijo que la postura adoptada sobre los activos líquidos partía de premisas que podrían no reflejar la operativa real de los programas en el mercado.