Cuando los terremotos del 24 de junio se convirtieron en una emergencia, la Universidad Central de Venezuela movilizó a sus recursos para atender a los afectados. La dirección de Cultura, encabezada por la profesora Morella Alvarado, convirtió sus instalaciones en un punto de apoyo para los rescatistas que operaban en la zona.
Operación de apoyo en el complejo cultural
Durante los quince días críticos, la subdirectora de Cultura, Ana Sofía Afanador, reportó que más de 800 rescatistas de la UCV y de otras instituciones universitarias recibieron atención. Se habilitaron 12 duchas y baños, y los voluntarios pudieron acampar y descansar en los espacios externos del Aula Magna antes de volver a sus labores.
Logística y servicios ofrecidos
El complejo cultural se convirtió en un oasis de higiene y confort. Se distribuyeron jabón, papel higiénico y otros artículos de aseo personal. Además, se ofreció café, agua y un horno microondas para preparar alimentos. Los rescatistas también pudieron dejar sus pertenencias en un ropero, donde se les permitió guardar ropa dañada durante la operación.
Transición a nuevas tareas
Con la finalización de la etapa de atención, la dirección de Cultura se enfoca en otras actividades. Gaudys Catarí, jefa de la división de artes escénicas, anunció la participación de agrupaciones en el trabajo recreativo de los refugios. El teatro Cantalicio y el teatro El Chichón llegarán a la UCV en Naiguatá con títeres y cuentacuentos para niños de edad escolar. El próximo 19 de julio, Día del Niño, la danza tomará la batuta con La Trapatiesta y Pisorrojo.
