Patricia Pineda Hernández, con más de tres décadas de trabajo en PANORAMA y una como su Presidenta, se prepara para continuar dando la batalla por el Zulia desde la trinchera digital www.panorama.com.ve, pero no deja de advertir que fue “la actual coyuntura país aceleró a niveles dramáticos el declive de la prensa venezolana”.
Posee la agenda más detallada que humano alguno pueda conocer y en ella están anotadas, con una minuciosidad pasmosa, reuniones enteras, citas completas, compromisos y acuerdos alcanzados. Nadie puede escapar de tan rigurosa minuta. ¡Sus libretas contienen la historia de PANORAMA de los últimos 35 años! Todo está allí. Heredó no solo un negocio y la habilidad para saberlo llevar, sino una tenacidad, un espíritu inquebrantable y una puntualidad poco común en estos tropicales lares. Es detallista al extremo, tanto que algunos creen que llega al límite obsesivo del perfeccionismo. Ama el vértigo de una noticia en desarrollo, esa adrenalina que solo se puede respirar en una Sala de Redacción, espacio que defiende y protege siempre por encima de otras gerencias que poco disimulan el celo que esto les produce. En esta entrevista advierte que fue la actual coyuntura del país la que aceleró a niveles dramáticos el declive de la prensa venezolana.
— Hace 10 años asumió la presidencia de esta Casa Editorial ¿cómo define la década en la que le ha tocado llevar las riendas de PANORAMA?— Esta década ha sido de profundos cambios tanto en la escena nacional como en el ámbito internacional. Eso nos ha obligado a gerenciar un periodismo de constante actualización. Nuestro mayor esfuerzo ha sido en torno de la crisis de la propia Venezuela, promoviendo una cobertura plural y objetiva, evitando a toda costa la autocensura. Pero sin caer en apasionamientos ni fanatismos en un país desbordado, que necesita encontrar salidas desde la negociación y el consenso como lo planteamos en nuestro editorial. En el entorno internacional, hemos informado sobre los grandes temas de nuestra contemporaneidad, en el que hay tres grandes bloques de poder: Estados Unidos, Rusia y China, junto a conflictos en países de oriente como Siria, Libia y Afganistán, el impacto del terrorismo y la inestabilidad económica en países europeos y latinoamericanos.
— La consigna más frecuente es que el papel está destinado a desaparecer, pero parece que Venezuela será el primer país en donde la prensa escrita muera antes de tiempo ¿es así en otros países de la región? ¿hay mercado todavía para el papel?— La crisis por la que atraviesa nuestra industria es compleja, devastadora en muchos casos. Vivimos en una época en que las tecnologías y los nuevos actores del amplio mundo de las comunicaciones han provocado un fuerte sacudón. Soy de las que creen que el periódico impreso siempre existirá porque ningún medio elimina a otro medio. Cuando aparecieron por primera vez los periódicos se decía que iban a matar a los libros. Luego apareció la radio y se afirmó que la gente no leería más periódicos. Luego dijeron que la televisión eliminaría la radio y los periódicos. Nada de eso sucedió. Considero sí, que los medios impresos enfrentan cambios sin precedentes, que los obliga a reinventarse para asumir un rol diferente. En la era digital la edición impresa ha perdido protagonismo, pero aún es muy importante.En el caso de PANORAMA desde 1999, como hoy sucede en los grandes diarios, hemos realizado esfuerzos importantes para diferenciarnos en las distintas plataformas. Hemos consolidado los titulares en el reloj, la versión en el teléfono móvil, en la tableta, la edición online y, hasta hoy, la edición impresa. Todas coexisten. Celebramos que ahora se cuenta con más herramientas para contar historias.Lo que sí es cierto es que la actual coyuntura del país aceleró a niveles dramáticos el declive de la prensa venezolana. De acuerdo con datos del Instituto de Prensa y Sociedad Venezuela (Ipys) desde el 2013 han dejado de circular más de 60 periódicos de forma temporal o definitiva en nuestro país.Las causas de la desaparición de los medios, de acuerdo con los estudios de Ipys, son los controles relacionados con la venta y distribución de papel, la hiperinflación, la contracción económica, el imposible acceso a insumos como planchas y tintas, la reducción drástica del número de anunciantes y la fuga del capital humano calificado. En nuestro caso, hay adicionalmente otros factores inherentes al Zulia, que perfilamos en el editorial de hoy.— ¿Qué pensaba cada vez que un periódico anunciaba su última edición impresa?— Me preguntaba qué podíamos hacer para no llegar a ese punto.Llamaba a mis pares de los diarios en esa coyuntura, preguntaba sobre sus medidas y contrastaba con las nuestras para ver qué podíamos aprender. Sin embargo, a ello hemos llegado cuando nos quedaba mucho camino impreso por andar. Muchos titulares en papel, muchos sueños por ayudar a construir, mucho Zulia por impulsar y mucha Venezuela por apoyar, lo cual haremos ahora solo desde lo digital.-— ¿Cuál fue la batalla más dura: Cadivi, el Complejo Editorial Alfredo Maneiro o la burocracia en ambas?— En todas, lo más duro ha sido siempre el irrespeto a los compromisos financieros y la falta de seriedad comercial.— ¿Siente Patricia Pineda que hizo todo cuánto fue necesario para mantener en circulación a PANORAMA? — Sí, definitivamente. Con un gran esfuerzo continuo logramos, hasta donde nos fue posible, mantener la calidad periodística, páginas suficientes, innovación editorial impresa y digital.Se aplicaron todas las medidas convencionales y cuando estas se agotaron, hicimos lo que se ha visto obligado a hacer el empresariado responsable en este país: ponerse creativo, repensar soluciones, replantear alternativas, buscar salidas, a tal punto que en la industria estudiaron nuestro caso. — ¿Qué es lo más difícil de dirigir una Casa Editorial con 104 años de historia?— Lo más difícil es seguir abanderando desde esta trinchera la justa aspiración de esta región a un trato más digno por parte del centralismo. Que este diario tan querido por el Zulia se haya convertido en un valor cultural, un patrimonio más que una empresa, es el resultado de un conjunto de esfuerzos, de la determinación de mis antecesores en creer en esta tierra y de sortear décadas difíciles con optimismo. Su ejemplo me inspira para mantener este legado.— ¿Se preparó para este momento?— La realidad me ha llevado a prepararme, porque en la medida que crecían las dificultades, empezamos a pensar que, en contravía de lo que queríamos, tal vez llegaría el momento en que no podríamos seguir circulando. — La transformación en una empresa digital supone nuevos retos ¿está dispuesta a asumirlos?— ¡Claro que sí! Los desafíos que enfrentamos son cada día más grandes. Tanto medios tradicionales como digitales seguimos buscando el mejor camino para sostener nuestras empresas, a sabiendas que la salud económica de un medio es fundamental para preservar la independencia y para hacer periodismo, especialmente cuando se ha entendido que las redes sociales o las grandes plataformas digitales, a través de las cuales se distribuye información, muchas veces sin filtros ni rigurosidad o cargadas de intenciones para diseminar noticias falsas, no suplantan el papel vital del periodismo libre. — Venezuela y su libertad de prensa es tema de casi todos los foros internacionales, Ud participó en varios de ellos ¿qué tan cercanos o lejanos estaban a la realidad?— El tema de la libertad de prensa me apasiona. Me lo contagió mi padre, Esteban Pineda, quien era abogado de esta causa, de la defensa de los derechos humanos y de la inobjetable necesidad de una prensa libre para la existencia y el fortalecimiento de la democracia.A los distintos foros internacionales que asisto sobre esta materia, Venezuela tiene siempre mención preponderante, y como en todo, en ocasiones son versiones muy ajustadas a la realidad y en otros casos exageradas con fines políticos.Pero más de lo que se dice en el exterior, en este país tan polarizado, las libertades de prensa y de expresión están asediadas por discusiones violentas que se dan en las redes sociales que conllevan a que a veces se pierda el foco de lo que es importante: contrarrestar las amenazas y acciones legales contra medios y periodistas, las restricciones de acceso a la información, las campañas de descalificación profesional o estigmatización con la intención de desviar la atención de los reales problemas y restarnos credibilidad.Se pasó del derecho de rectificación al derecho del olvido, del derecho a la intimidad al derecho sobre los datos personales o del sensacionalismo y propaganda al auge de las noticias falsas.
