El colegio Raúl Antonio Castro, en el barrio Villacentenario de LUZ, tiene nueve años ubicado en una casa alquilada, de dos pisos, situada justo al frente de la estructura ya casi lista del nuevo plantel. Son más de 250 niños de primaria que están recibiendo clases en los tres cuartos, la cocina, la sala y el patio del inmueble, porque el colegio aún no ha sido concluido.
“Lo peor es que la estructura nueva del plantel le falta los pisos de abajo, porque en el segundo piso ya tiene el granito colocado. Solo faltaría el acabado y la dotación, porque la parte fuerte de la estructura ya está lista, y actualmente estos espacios donde estudian los niños no son los más adecuados”, contó Danilo Patiño, papá.
En cada salón improvisado, las docentes meten entre 22 y 25 niños, quienes se sientan en mesas plásticas y de madera en completo deterioro. “Las maestras hacen un esfuerzo en impartir los contenidos de la mejor manera, pero se hace urgente el colegio. Hay mamás que han retirado a los hijos”, dijo Ángela Linares, representante.
La estructura que sirve hoy de colegio no tiene filtros, ni ventiladores por lo que los alumnos escuchan clases con calor.
