Con libros apoyados en los desniveles de las paredes, cuadernos sobre las piernas, o simplemente las guías de laboratorio colocadas en el piso para resolverlas, así escuchan clases diariamente los 1.163 alumnos del liceo Alejandro Fuenmayor, ubicado en el sector 18 de Octubre, de Maracaibo.
Diego Valbuena, del octavo grado, escribe las dos horas de Matemática sin apoyar su espalda en nada, pues la silla no cuenta con espaldar. Esto, cuando consigue una, “porque lograr sentarse es una proeza o una batalla campal” con el resto de los 31 alumnos que cursan la misma sección.
“Siempre tengo dolor de espalda por la postura que tomo para escribir los temas, pero es que no tenemos mesas para colocar los cuadernos, libros, lápices, juegos geométricos”, detalló el alumno, quien contó que ya lleva dos años en el plantel y siempre ha sido igual.
Un déficit de alrededor 500 pupitres tiene este liceo, donde no solamente funciona el “Alejandro Fuenmayor”, sino que también en las tardes está el Francisco Ochoa, en las noches las misiones Sucre y Ribas.
Cada año escolar, los mismos estudiantes buscan las opciones para reparar algunos pupitres dañados; sin embargo, este esfuerzo se queda corto para la cantidad real que se requiere.
El director del liceo, Alí Reyes, precisó que hay 36 secciones y el plantel tiene ocho años sin recibir ningún tipo de dotación básica. “Lo mínimo que se necesita para estudiar son pupitres, los escritorios de los maestros y la ventilación, y nosotros contamos con ellos pero de manera precaria, que representa una incomodidad para el alumno y para el docente”.
Ya la directiva de la institución envió cartas explicando la problemática a la Zona Educativa, pues cada año son menos los pupitres que presentan las condiciones óptimas.
Los pantalones sucios, al igual que las manos. Así terminan sus actividades académicas, aquellos que no logran alcanzar la meta de hallar aunque sea una silla sola, porque terminan en el suelo con la espalda apoyada en la pared.
La situación que le preocupa a la directiva es que la matrícula crece cada período escolar, por lo que les urge la dotación. “Para el séptimo grado tenemos más de 370 alumnos que se han zonificado, esto quiere decir, que tenemos un excedente de 100 estudiantes, por eso debemos solucionar el problema de los pupitres, porque debemos ofrecer una educación de calidad, y más aún en ese año escolar, donde los niveles de deserción son los más altos”.
La autoridad única en educación en el Zulia, María de Queipo, explicó que solicitaron un diagnóstico a los municipios escolares de cada plantel para verificar las necesidades y elaborar de esta forma un política educativa en todas las áreas. “Estamos en proceso de organización, yo vengo realizando reuniones con Fundaeduca, Fedes y jefes de los municipios escolares en este sentido”.
Señaló que Fundaeduca tiene proyectos en desarrollo que se van a seguir apoyando y así ir generando políticas que permitan solucionar problemas.