Kevin, un joven fotógrafo de Maracaibo, pasó de ofrecer retratos en las caminerías de la Vereda del Lago a abrir su propio estudio fotográfico.
En sus inicios recorría el parque a orillas del Lago de Maracaibo y cobraba entre 50 y 100 bolívares por foto. Su trabajo tomó fuerza cuando una usuaria publicó un video en Instagram resaltando su esfuerzo diario y llamando a respaldarlo con empatía.
La publicación se viralizó y generó apoyo de la colectividad zuliana, además de más clientes que acudieron a contratar sus servicios. Ese impulso le permitió vender más trabajo en espacios públicos, reinvertir en equipos profesionales y dar el salto a un emprendimiento más consolidado. El video puede verse en Instagram.






