Unidades de transporte público de Maracaibo que migraron al bachaqueo de combustible hacia la Guajira es una de las causas por las que cientos de usuarios permanecen hasta dos horas en una parada para trasladarse.
Fernando González, residente de Las Lomas y usuario de la ruta La Rotaria, expresa con preocupación la dificultad que le genera trasladarse en transporte público. “Le doy gracias a Dios que trabajo independiente porque si trabajara en una empresa con horario establecido, ya me hubieran despedido. He pasado hasta tres horas en una parada esperando transporte”.
Para González el problema va mucho más allá del bachaqueo de combustible, pues los choferes ya no cubren la ruta para la que le dieron permiso.
“Las unidades están obsoletas y el organismo municipal al que le compete hacer cumplir este servicio no hace su trabajo”, manifestó.
Acotó que en La Rotaria solo trabajan seis busetas que son insuficientes para la cantidad de pasajeros. “Muchas veces veo pasar las seis unidades sin poderme montar porque ya van llenas”.
Eduardo Montiel, usuario de la ruta Bella Vista, expresa que desde que los conductores vieron mejor el negocio con la gasolina hacia Mara y Guajira, el servicio en la ciudad se volvió un caos. “La mayoría de los carros que trabajan en el transporte público son unidades modelo Caprice, Impala, LTD, Malibú grande o Fairlane, con un tanque de gasolina que almacena hasta 120 litros aproximadamente, por lo que los choferes ven más rentable llevar el combustible al mercado negro que quedarse a trabajar en la ciudad por un pasaje a 27 bolívares y así lo expresan”.
En el balance que la Guardia Nacional Bolivariana dio el lunes como resultado de las operaciones efectuadas los primeros 15 días de octubre, lograron la retención de 209 vehículos, la mayoría pertenecen a rutas de transporte o líneas de taxi.
El mayor general Franklin García Duque, comandante del Redi Occidente, informó que estas unidades se retuvieron luego de ser avistadas en los puntos de control cubriendo rutas fuera del perímetro de la ciudad para el que están permisadas, varias veces al día.
“La mayoría de estas unidades realizan viajes multipropósitos. No solo llevan el combustible en tanques adaptados, sino que trasladan productos de la cesta básica en gran cantidad y se llevan hasta los cauchos nuevos que luego son comerciados en su destino”, explicó el comandante.
“El litro de gasolina lo están comprando en 8 mil bolívares, dependiendo del lugar donde se efectúe la transacción. Mientras más lejos, más caro”, detalló Kelly Trujillo, dueña de un carro adscrito a una línea de por puesto al oeste de la ciudad.
Según Trujillo, esta es una realidad que a la larga no resulta muy rentable. “Los cauchos se acaban rápidamente con ese recorrido diario, pero también es cierto que muchos se dedican a llevar gasolina porque con un pasaje a 27 bolívares no puedes mantener el carro”.
Agregó que la deficiencia en el servicio no solo es porque los carros han emigrado al bachaqueo, “muchos están parados por falta de repuesto, porque no se consiguen o son muy costosos”. En las principales paradas de por puesto las colas de usuarios son interminables.
“Lo más difícil es retornar a casa en las tardes. Después de las 5:00 los pocos que trabajan quieren cobrar sobre precio o fraccionar la ruta”, dijo Alfredo Villalobos, usuario de La Limpia quien en más de una ocasión ha tenido que irse en las llamadas chirrincheras “casi afixiado por el exceso de pasajeros”.