Atravesar dos, tres y cuatro países en una semana, en autobús y hasta caminando, soportando temperaturas inimaginables y cargando a cuestas un equipaje lleno de incertidumbre por el futuro inmediato y tristeza por la familia que dejan atrás, no es una acción “voluntaria” para los cientos de venezolanos que han dejado, dejan y, a todas luces, seguirán dejando el país en los próximos meses.
Ya son 2,3 millones los venezolanos que han salido del país; 1,6 millones de ellos desde 2015 según indica la ONU. Cerca de un millón se movilizó a Colombia y más de 400 mil a Perú, advierten. Más del 90% está refugiado.
La agencia de migraciones de Naciones Unidas alertó el viernes que el éxodo de migrantes se está acercando a un “momento de crisis” comparable con los eventos que involucran a refugiados en el Mediterráneo, reseñó Reuters.
Pero la crisis en Venezuela hace tiempo que existe y entró en punto de ebullición. La crisis es económica, social, humanitaria. Los adjetivos se quedan cortos para definir la tragedia personal y colectiva que están padeciendo los hijos de Bolívar, el mismo que dio la libertad a los países hermanos que hoy toman “medidas” para resguardarse de la “inusual migración” de venezolanos.
Con una hiperinflación que cada mes supera el 100% (125% en julio) y una proyección de 1.000.000% para el cierre del año según cifras del FMI, el país está al borde de una caída estrepitosa de su PIB: la Cepal la sitúa en 12% y el FMI en 15%, pero los expertos nacionales la calculan en 19%, cifra histórica para un país petrolero.
Estadísticas aparte, la realidad es que el acceso a los alimentos y medicinas es en extremo difícil debido a los precios elevados, la escasez de productos y de efectivo. Aunado a ello, el deterioro del sistema de salud y servicios públicos básicos como electricidad, agua y transporte han convertido a los venezolanos en verdaderos “héroes” por los esfuerzos que hacen para continuar con sus vidas. Solo que para muchos esta “carrera de obstáculos” no es vida y por eso emigran para buscar recursos que le permitan mantenerse y enviar remesas para sostener sus hogares.
La llegada a Ecuador y Perú en las últimas semanas, de más de 4.000 migrantes por día alarmó a estos gobiernos. Los venezolanos, desesperados, se van solo con la cédula de identidad y caminando por horas si es necesario, dejando a su paso imágenes que las redes sociales y las agencias internacionales se han hecho cargo de viralizar. Retratos contundentes de un éxodo jamás visto en el continente.
El Gobierno nacional, sin embargo, atribuye la migración “a la guerra económica” y recién este viernes el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, invitó a los venezolanos a regresar, porque el nuevo programa económico lanzado el lunes 20 de agosto, asegura que permitirá la reactivación del país.
Ayer, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, atribuyó a una “campaña de la derecha” las imágenes del éxodo: “Ahorita el tema es muy fuerte con los venezolanos que se van (…) huyendo”.
“¿No les parece sospechoso que hay fotos en Perú caminando por la orilla de la carretera, en Ecuador, en Colombia? parece que eso fuese luces, cámara y acción, los bajan de los autobuses, no los dejan montarse y a la gente no les queda otra y esa es la toma que ellos hacen. Es una campaña contra nuestro país de dimensiones extraordinarias en el uso de recursos y en la falta de escrúpulos de quienes la dirigen”, aseguró.
Para los que se han ido, entre tanto, esta semana ha sido especialmente crítica. Mientras en Venezuela entraban en vigencia las medidas del “primer plan económico de verdad” del Gobierno, según reconoció el Jefe del Estado, en Ecuador se anunciaba la exigencia de pasaporte desde el 18 de agosto, lo que provocó angustia entre los nacionales que se encontraban en tránsito hacia ese país.
El viernes pasado, una jueza ecuatoriana suspendió la medida tras el pedido de medidas cautelares propuesta por la Defensoría del Pueblo y organizaciones de derechos humanos. El viceministro de Movilidad Humana de Ecuador, Santiago Chávez, alegó “la importancia de tener una migración ordenada para garantizar la seguridad tanto de los ecuatorianos, como de los venezolanos”.
Perú también se sumó a las políticas de control hacia la migración venezolana y activó, desde ayer, la exigencia de pasaporte. Sin embargo, permitió el ingreso de quienes solo portaban cédula de identidad, asomando la posibilidad de entregar una visa humanitaria o estatus de refugiado. Colombia, país de acogida pero además de tránsito, ha levantado la voz ante las medidas.
El director de Migración Colombia, Christian Krüger, afirmó que “este requerimiento de exigencia de pasaporte por parte de países como Ecuador y Perú lo que está generando es que se presente una migración irregular”, indicó a AFP. “El hecho de solicitar pasaporte no va a parar la migración porque es una migración que está saliendo de su país no por gusto sino por necesidad”.
Según Migración Colombia, por Rumichaca, principal paso entre Colombia y Ecuador, han cruzado 423.000 venezolanos en lo que va del año, algunos para quedarse en el vecino país y otros como ruta hacia Perú o Chile.
Desde el jueves pasado, la Oficina Internacional de Migraciones de la ONU y Acnur pidieron a los países latinoamericanos recibir a los refugiados venezolanos, llamado que han subrayado luego incidente xenófobo en Pacaraima, Brasil, donde decenas de venezolanos fueron obligados a huir por un incidente delictivo del que no eran culpables.
Por lo pronto, el Gobierno de Ecuador invitó a los cancilleres de 13 Estados de la región –entre ellos, Venezuela– a una reunión el 17 y 18 de septiembre para debatir “sobre este importante flujo de personas”, y Colombia anunció que propondrá a la ONU la designación de un enviado especial para que coordine una respuesta regional a la crisis.
En un comunicado conjunto, el Alto Comisionado de la ONU para los refugiados (Acnur), Filippo Grandi, y el director general de la Organización para las Migraciones (OIM), William Lacy Swing, pidieron un mayor apoyo de la comunidad internacional a medida que “aumenta el éxodo”, y se declararon “preocupados ante varios acontecimientos recientes que afectan a los refugiados y migrantes que proceden de Venezuela”, indicó la AFP.
Éxodo. Migración. Movilidad. Flujo inusual de ciudadanos. Ola migratoria. Lo que está viviendo Venezuela tiene muchos nombres, múltiples reacciones de los países, pocas desde Venezuela, pero en esencia, su significado es el mismo: es un éxodo que no cesa en la búsqueda de esperanzas.