Dos reliquias zulianas, El Hotel Granada y el Palacete de Loyola, comparten una misma realidad: el deplorable estado de sus estructuras. La primera, en total abandono, sin dolientes gubernamentales, se ha convertido en cueva de murciélagos, en la que vecinos y transeúntes lanzan desechos.
La segunda, es habitada por 10 familias que conforman la prole de María Gudiño, quien desde hace más de 40 años reside en el palacio.
El antiguo Hotel Granada, ubicado en la esquina de la Calle 84, Unión, con avenida 3F, hace unos 50 años era digno de gran admiración por la magnificencia de su arquitectura, que contaba con una capacidad de alojamiento para 100 personas, en sus 67 habitaciones.
Por lo exquisito de su imponente estructura, en el año 2004, el Hotel Granada fue incluido en el listado de bienes de interés cultural de la nación. Su construcción y apogeo se remontan a la época de 1930. Ha estado abandonado desde su clausura en el año 1961.
Al adentrarse en la fracturada edificación, se percibe un añejado olor a orina y desechos. Entre polvo y oscuridad están espacios que antes eran lujosas habitaciones que, en tiempos dorados, albergaron grandes artistas de la época. Puertas y ventanas están tapiadas con bloques, sólo una permite la entrada, a través de la que Mileidy Arias, hija de Pablo Arias, quien en vida fuera gerente de seguridad del hotel, guió a PANORAMA en recorrido interno al Granada.
“Mi padre murió en esta habitación”, dijo Mileidy, señalando un cuarto comido por el tiempo. “Tenía su buen baño, closet y comodidades, ahora son sólo escombros”, dijo. Explicó que “todo se lo han robado, pero todavía hay maleantes que entran para llevarse lo que quede”.
En 2004 se reubicaron a 36 familias que invadieron el hotel. En 2006 se inició una discusión entre si se demolería la edificación; se acordó no hacerlo. Hace 11 años, se hizo el último estudio de los espacios, el cual reflejó que las instalaciones estaban “100% recuperables”.
Hoy día, la obra sigue desmoronándose y en su condición, al parecer atemporal, de profundo olvido y decadencia.
Mileidy describió cada espacio, hoy irreconocible, del hotel. “De niña recorría el hotel. Me da mucho dolor ver así lo que hace años mi papá cuidó con tanto orgullo. Ojalá que la gobernación se conduela (…) que lo transformen en espacio cultural y lo revaloricen”, dijo.
El Palacete de Loyola, ubicado en el sector Paraíso, fue construido en 1926 para el comerciante Joshua Da Costa. En 1928 pasó a ser residencia de, en aquél entonces, el presidente del estado Zulia, Vicencio Pérez Soto. Luego, se convirtió en propiedad de la familia Quintero, famosa por sus adquisiciones en el sector comercial, quienes pidieron a María Gudiño que “cuidara de su palacio”. Así lo contó María, quien recuerda como si fuera ayer cuando llegó al sitio con su hijo Luis en brazos y otro en su vientre.
Aseguró a PANORAMA que tiene el derecho de residir allí porque es quien se ha “encargado por 44 años y contando, de la casa, cuidándola. Si no fuera por mí, esto estaría más decaído. Aquí vive toda mi familia, en esta casa he dejado mi juventud y salud”, dijo María.
En 2014, la Gobernación del Zulia expropió la residencia. Se llevaron los restos metálicos del parque de diversiones que allí funcionaba. En 2015, se aprobaron 30 millones de bolívares para la recuperación del inmueble.
Gustavo Pérez, presidente del Centro Rafael Urdaneta (CRU), explicó a este rotativo que se está desarrollando un plan de recuperación de gran parte del patrimonio regional en el casco central de la ciudad, por lo que estimó que “una vez concluidos los trabajos que ahora ocupan al CRU, se dará inicio a los estudios respectivos en el 2018” para cambiar la realidad de estas estructuras.
Pérez destacó que durante la reciente oleada de protestas, las anteriores instalaciones del CRU fueron incendiadas. “Se perdieron archivos e información valiosa con que contábamos. Tenemos que hacer nuevos estudios para recuperar lo invertido en proyectos de rescate de las edificaciones”, manifestó.
Hotel Granada / Foto: Andrés Caridad
Palacete de Loyola / Foto: Andrés Caridad