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El Jardín Botánico es el refugio natural de los marabinos

Contemplar los paisajes donde abundan el follaje de las especies autóctonas de la región, se ha convertido en el pasatiempo preferido de Guido Briceño, un marabino que acude con su nieta a compartir todos los fines de semana las bondades naturales que ofrece el Jardín Botánico de Maracaibo.

En la ruta hacia Palito Blanco, a escasos metros de la vía al aeropuerto, este importante parque abre sus puertas —de jueves a domingo— para que las personas acudan a contemplar y disfrutar de la tranquilidad del lugar.

Francois Galletti, presidente de la Fundación Jardín Botánico de Maracaibo, informó que han logrado rehabilitar 30 hectáreas desde que abrieron en octubre de 2013. 

Asegura Galletti que las comunidades han encontrado en este espacio un lugar para reencontrarse con la naturaleza. Unas 350 personas acuden cada semana a visitar el jardín.

 

“Acá no hay deportes extremos, ni música, ni bebidas alcohólicas, tampoco se permite hacer parrillas. Este jardín se rehabilitó para que pudieran contemplar la agrofauna de la región. Los niños tienen el área del Castillo, obra del arquitecto Roberto Burle Marx, donde pueden jugar, y tanto adultos como niños recorren las caminerías del sitio en bicicleta. El concepto de este jardín es de disfrute familiar, debajo de los árboles sí pueden hacer su picnic”.

“El trabajo continúa. Hemos limpiado 15 hectáreas más desde su reapertura y poco a poco hemos incorporado otros espacios que el monte había ocultado durante los más de 10 años que estuvo en el abandono”, agregó el presidente de la fundación.

 

A esta labor se han sumado diferentes empresas privadas, la Gobernación del Zulia y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) Zulia.

El parque cuenta con servicio de cafetín, salas sanitarias, estacionamiento, seguridad, visita guiada y una tienda donde los visitantes pueden adquirir desde libros hasta plantas cultivadas por el mismo jardín. Además del ‘castillito’, la otra novedad es la segunda laguna donde pueden observar diferentes especies de aves. “Yaguasas, garzas, perdices, alcaravanes, gallinitas de agua y patos, entre otras, han poblado el jardín. Vienen en busca de agua y alimento y aquí han anidado”, explicó Galletti.

De este evento natural surgió la idea de inaugurar la guía de observación de la avifauna que estará disponible en la próxima fase. “Hay especialistas que se han dedicado a levantar la codificación de las aves y se han avistado unas 19 especies, además de 32 de reptiles”.

 

Los espacios del Botánico sirven de estudio fotográfico y hasta de eventual salón de bodas, pues muchas parejas que desean casarse al aire libre escogieron el botánico como escenario.

El Botánico se autofinancia el 70% a través de las entradas, ventas en el cafetín y permisos para locación fotográfica. El resto lo reciben a través de la empresa privada y ayuda gubernamental.

Mediante el convenio con cuatro universidades del estado, cuentan con voluntarios que ayudan al mantenimiento del parque a través del servicio comunitario. “Estamos agradecidos con el apoyo y esperamos continuar recuperando este pulmón en medio de la ciudad”, expresó Galletti.

 

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