Steven Spielberg vuelve a la ciencia ficción con El día de la revelación, una película que se inscribe en una de las constantes de su filmografía:…
Steven Spielberg vuelve a la ciencia ficción con El día de la revelación, una película que se inscribe en una de las constantes de su filmografía: convertir las inquietudes de cada momento en relatos sobre lo desconocido. A lo largo de casi cinco décadas, el director ha usado ese género para procesar miedos colectivos, desde el vacío posterior a Vietnam hasta la paranoia tras el 11-S.
La ciencia ficción como espejo de su tiempo
De las 37 películas que ha dirigido, alrededor de una cuarta parte pertenece a la fantasía o, más específicamente, a la ciencia ficción. Dentro de ese grupo, seis incluyen extraterrestres en sus tramas, una señal de cuánto ha recurrido Spielberg a lo alienígena para hablar de asuntos muy terrenales.
En Encuentros en la tercera fase (1977), estrenada dos años después del final de la guerra de Vietnam, Estados Unidos atravesaba un periodo de desgaste institucional y de pérdida de autoridad moral. Spielberg respondió con una historia en la que el contacto con seres de otro mundo no terminaba en conflicto, sino en asombro: los extraterrestres llegaban en son de paz y el protagonista se iba con ellos al espacio. Con el tiempo, la Biblioteca del Congreso incorporó la película a sus archivos por considerarla cultural, histórica y estéticamente significativa.
En E.T. el extraterrestre (1982), el contexto era distinto, pero la lógica seguía siendo la misma. En plena era Reagan, el discurso público insistía en la familia nuclear como eje de la sociedad, mientras la película ponía en el centro a un hogar roto, con una madre que criaba sola a sus hijos después de un divorcio. La reparación llegaba a través de una amistad improbable entre un niño y un alienígena, en una historia que proponía sanar una sociedad agrietada desde los vínculos afectivos.
Más tarde, La guerra de los mundos (2005) quedó marcada por la sombra del 11-S. Spielberg señaló en su momento que no podía sacarse de la cabeza la imagen de la gente de Manhattan huyendo por el puente George Washington, una sensación que se trasladó a una película atravesada por el pánico. El guionista David Koepp también la leyó como una alegoría del miedo iraquí ante una invasión estadounidense. Koepp firmó igualmente el guion de Parque Jurásico y ahora vuelve a colaborar con Spielberg en El día de la revelación.
Fuera del tema de las invasiones, pero todavía dentro de su mirada sobre la sociedad, también aparecen títulos como AI, inteligencia artificial, Minority Report y Ready Player One. En todos ellos hay una preocupación reconocible: la relación entre tecnología, control, memoria y los cambios que atraviesan la vida cotidiana.
El interés por los UAP y el regreso al tema alienígena
En diciembre de 2017, The New York Times publicó un reportaje sobre el AATIP, el programa secreto del Pentágono dedicado a investigar fenómenos aéreos anómalos, con un presupuesto de 22 millones de dólares. La pieza describía objetos que se desplazaban de formas que desafiaban la ingeniería conocida. Ese contenido, de acuerdo con Spielberg, reactivó su interés por el tema extraterrestre.
Durante el verano de 2023, el director pasó dos meses escribiendo una sinopsis de entre 50 y 60 páginas sobre lo que ocurriría el día en que esa información se hiciera pública. El proyecto fue anunciado de manera oficial en abril de 2024.
La historia dio otro giro el 8 de mayo de 2026, cinco semanas antes del estreno de El día de la revelación, cuando la administración Trump ordenó la publicación de los primeros 162 archivos desclasificados sobre UAPs. El material incluía cables diplomáticos, informes del FBI, transcripciones de la NASA y contenido gráfico, disponible sin autorización previa en el portal war.gov/UFO. El 22 de mayo se sumó una segunda entrega con seis archivos PDF, siete audios y 51 videos, en un sitio que todavía prevé ampliarse.
De la sospecha al debate institucional
Spielberg ha reconocido que esas audiencias en el Congreso cambiaron por completo su perspectiva. Para él, el tema dejó de ser terreno del sensacionalismo y pasó a ser un asunto que los grandes medios tomaban con seriedad. En ese sentido, El día de la revelación conserva la lógica de sus películas anteriores, aunque esta vez el debate ya no está en la periferia, sino dentro de la conversación pública e institucional.
La diferencia con Encuentros en la tercera fase también es reveladora. Mientras preparaba aquella película en los años 70, Spielberg recibió una carta de la NASA pidiéndole que no la hiciera. Más tarde recordó que, al enterarse de que el gobierno se oponía al film, reforzó su convicción de que algo había detrás del asunto. Esa clase de resistencia ya no acompaña al director con la misma intensidad, pero su interés por leer el presente a través de la ciencia ficción sigue intacto.
En esa línea, El día de la revelación se suma a una filmografía en la que los extraterrestres, los avances tecnológicos y las crisis sociales sirven como una misma herramienta narrativa: observar el temor colectivo de cada época y devolverlo en forma de cine.