Ciencia y Tecnología

La generación Z tecnológica de Silicon Valley deja el alcohol y adopta jornadas de 92 horas

En Silicon Valley, una nueva camada de emprendedores jóvenes está cambiando por completo sus hábitos sociales: las fiestas con alcohol pierden espacio…

En Silicon Valley, una nueva camada de emprendedores jóvenes está cambiando por completo sus hábitos sociales: las fiestas con alcohol pierden espacio frente a jornadas de trabajo extensas, rutinas de gimnasio, saunas y reuniones centradas en negocios, financiación y proyectos de inteligencia artificial.

Una idea de diversión distinta

Entre estos fundadores se repite una misma lógica: el tiempo libre ya no se asocia con ir a un bar, sino con avanzar en una empresa. Emily Yuan, una joven fundadora de la zona, resumió esa mentalidad al plantear que prefiere estar creando una compañía antes que salir a tomar algo con amigos.

Según esta visión, la diversión no pasa por las copas ni por la vida nocturna, sino por el reto de levantar una startup. Marty Kausas, de 28 años y fundador de Pylon, expresó una idea similar al describir la creación de una empresa como una mezcla de aventura y entretenimiento, aunque con una definición de lo divertido muy distinta a la del resto de la gente.

Semanas de 92 horas y presión por rendir

La rutina de algunos de estos emprendedores refleja esa cultura de exigencia. Kausas contó en LinkedIn que acumuló varias semanas seguidas de 92 horas de trabajo y que llegó a cancelar sus vacaciones porque el nivel de estrés le impedía apartarse unos días.

Aun así, después aclaró que en su compañía no aplica una cultura del “996” para los empleados, término que alude a jornadas de nueve de la mañana a nueve de la noche, seis días por semana, una práctica asociada a determinadas empresas asiáticas.

Menos alcohol entre la generación Z

Este cambio no se limita a Silicon Valley. Distintos datos apuntan a que la generación Z está reduciendo su consumo de alcohol a escala global. Un estudio de 2022 ya señalaba una caída anual del 4,5% en el consumo desde 2011, una tendencia que después se estabilizó.

Además, un informe de 2024 del Ministerio de Sanidad indicó que el consumo medio por adulto en Europa bajó de 12 litros al año en 2000 a 9,5 litros en 2019. En el caso del vino, el informe reflejó una reducción del promedio por adulto desde 14,2 litros en 1990 hasta 10 litros en 2017. Para 2025, los datos oficiales ya consolidaban la tendencia entre los más jóvenes a no beber alcohol en su tiempo de ocio.

La sobriedad como parte de la imagen profesional

El cambio también ha modificado la forma de socializar. Las reuniones entre colegas, que antes se desarrollaban alrededor de copas y brindis, ahora se trasladan a saunas, charlas motivacionales o sesiones de gimnasio, con el objetivo de construir vínculos profesionales y reforzar una imagen de disciplina.

Miranda Nover, cofundadora de la startup de fitness Fort, explicó que para estos jóvenes emprendedores proyectar una vida ascética resulta importante. En sus palabras, el mensaje que buscan transmitir es que trabajan seis días a la semana, hasta las nueve de la noche, y que no beben, no salen de fiesta ni participan en ese tipo de planes.

Las figuras influyentes del ecosistema

Ese nuevo código cultural también está alimentado por referentes de gran peso en Silicon Valley. Sam Altman ha mostrado una postura contraria al consumo de alcohol, mientras que Mark Zuckerberg solo bebe cerveza en ocasiones especiales y en cantidades limitadas. Bryan Johnson, por su parte, encarna una filosofía enfocada en la productividad y la maximización de la energía personal.

En paralelo, los eventos vinculados con inteligencia artificial en San Francisco suelen prescindir del alcohol. Michelle Fang, de 26 años y organizadora de encuentros para estos fundadores, explicó que muchos de esos espacios no sirven bebidas alcohólicas no solo porque hayan pasado de moda entre el público local, sino también porque varios de los fundadores todavía no tienen edad para beber.

En este entorno, la sobriedad ya no se presenta como una excepción, sino como parte de la identidad de una generación de emprendedores que asocia éxito, salud y trabajo intensivo con una misma forma de vida.

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