El Mundial 2026 comienza esta noche con una edición histórica por su tamaño: 48 selecciones, 104 partidos, 16 sedes en Estados Unidos, Canadá y México, y…
El Mundial 2026 comienza esta noche con una edición histórica por su tamaño: 48 selecciones, 104 partidos, 16 sedes en Estados Unidos, Canadá y México, y más de cinco millones de aficionados en las gradas. Pero el torneo también se perfila como uno de los eventos deportivos más vigilados de todos los tiempos, con un despliegue de seguridad que incluirá drones, reconocimiento facial, perros robot y centros de mando para monitorear multitudes.
Un torneo marcado por el riesgo y la vigilancia
La cita se desarrolla en un contexto de riesgo terrorista impulsado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. De los más de 100 encuentros programados, 78 se disputarán en once ciudades estadounidenses, lo que presiona los recursos de seguridad en toda la cadena logística, desde los traslados hasta el acceso a los estadios.
La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles advirtió a los asistentes sobre el aumento de la vigilancia, así como sobre posibles restricciones a la libertad de expresión y de protesta. La organización también alertó sobre el uso del evento para desplegar un sistema de control invasivo sin las salvaguardas adecuadas.
Drones y sistemas antidrones
La seguridad aérea será uno de los pilares del operativo. Los estadios estarán bajo zonas de exclusión aérea, aunque también habrá otras áreas de concentración que podrían convertirse en objetivos de ataques con drones.
Fortem Technologies, que ya participó en el Mundial de Qatar 2022, fue nuevamente elegida para desplegar su tecnología cinética antidrones en las sedes estadounidenses. Además, se firmaron contratos con Sentrycs, que aportará una tecnología antidrones no disruptiva, y con Axon, que instalará en Dallas un conjunto completo de drones y contra-drones.
Reconocimiento facial y perros robot
El reconocimiento facial será otro de los grandes sistemas de seguridad utilizados durante el torneo. En el Mundial de Qatar 2022 ya se había recurrido a una red de más de 15.000 cámaras para vigilar los estadios.
En esta edición, los estadios de Boston, Miami y Atlanta integrarán reconocimiento facial impulsado por inteligencia artificial para acceder al recinto y realizar pagos. También se usará este sistema en los autobuses de Kansas City.
A ello se sumarán perros robot de Boston Dynamics equipados con cámaras capaces de detectar rostros. Estos dispositivos estarán presentes en las sedes de Dallas, Texas, y en el estadio de Nueva Jersey, donde se jugará la final, catalogada como “evento nacional de seguridad especial”. En México, el estadio de Monterrey también prevé reforzar su seguridad con cuatro perros robot.
Centros de mando y monitoreo en tiempo real
Lenovo, socio tecnológico oficial de la FIFA, gestionará el centro de mando encargado de monitorear los movimientos de la multitud y de administrar los dispositivos asignados a cada trabajador. Por su parte, Booz Allen Hamilton aportará su plataforma Sit(x) de información situacional en tiempo real.
Temor a que la vigilancia no sea temporal
Matthew Guariglia, analista de seguridad de la Electronic Frontier Foundation, advirtió sobre el riesgo de que estas tecnologías se usen para restringir las libertades civiles y de que la infraestructura de vigilancia permanezca una vez terminado el torneo. La preocupación central es que las medidas presentadas como temporales terminen convirtiéndose en permanentes.
También existe inquietud por la posible actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos durante los partidos contra la población migrante. El director de la agencia confirmó que el ICE será una parte clave de la seguridad del evento, aunque no precisó cuál será su papel.
La seguridad deportiva como laboratorio
La edición anterior del Mundial, celebrada en Qatar, ya mostró cómo un evento de esta magnitud puede aprovecharse para reforzar estrategias de seguridad nacional, externalizar parte de esas funciones a aliados y probar nuevas capacidades militares y policiales.
Sobre los contratos de seguridad de este Mundial hay poca información pública, pero se prevé que parte de ellos queden en manos de empresas vinculadas a la industria militar, como Palantir, Anduril y Lockheed Martin. Organizaciones como Privacy International temen que este tipo de torneos contribuya a normalizar herramientas de vigilancia masiva.