La búsqueda de rentabilidad en los fondos de inversión ya no se limita al rendimiento financiero. Un número creciente de ahorradores y gestores está incorporando criterios éticos, ambientales y religiosos, y dentro de esa tendencia los fondos alineados con principios católicos han ganado peso hasta superar los 115.700 millones de dólares a finales de septiembre de 2025.
De la rentabilidad al filtro moral
Los fondos de inversión y los fondos cotizados, conocidos como ETF, nacieron para hacer crecer el dinero, pero desde hace años una parte del sector financiero intenta combinarlos con parámetros éticos. En ese enfoque, los analistas observan tanto el comportamiento del mercado como los criterios ESG, siglas de Environmental, social and governance, con el objetivo de apoyar compañías que, al menos en teoría, aplican buenas prácticas y muestran respeto por el medioambiente.
Dentro de esa categoría de fondos éticos también existen opciones que no se centran solo en la naturaleza o en los derechos humanos, sino en la religión. Su lógica es invertir en empresas compatibles con los preceptos de una determinada fe y excluir actividades consideradas contrarias a esa doctrina.
Qué excluyen estos fondos
En la práctica, estos vehículos de inversión evitan compañías vinculadas con la pornografía, los anticonceptivos, los juegos de azar, las drogas, la explotación infantil, el armamento o la investigación con células madre, entre otras actividades. Un caso conocido es el de los fondos islámicos, que operan conforme a la sharía e invierten solo en empresas que cumplen con las normas del Corán.
Ese mismo planteamiento también se ha extendido al cristianismo. En febrero, el Banco Vaticano lanzó dos índices bursátiles para facilitar a quienes buscan invertir con una perspectiva católica. El Instituto per le Opere di Religione (IOR) presentó el Morningstar IOE Eurozone Catholic Principles y el Morningstar IOR US Catholic Principles, concebidos como referencias para este tipo de inversión.
Los índices del Vaticano y las empresas incluidas
El IOR señala que ambos índices se elaboran siguiendo prácticas de mercado y criterios éticos católicos, con la intención de servir como referencia para las inversiones católicas en todo el mundo.

En el índice europeo aparecen compañías como Santander, BBVA, ASML y Hermès, mientras que otras multinacionales quedan fuera por tener filiales de defensa o presencia en el negocio del alcohol. En el caso de Estados Unidos, figuran empresas como Meta y Amazon.
Un mercado en expansión
Los fondos cristianos no solo existen, sino que están aumentando su peso. Un informe de la consultora Brightlight muestra que en apenas cinco años duplicaron sus activos: pasaron de algo más de 58.500 millones de dólares en el verano de 2020 a más de 115.700 millones al cierre de septiembre de 2025.
Si se mira más atrás, el crecimiento resulta todavía más marcado. En 2009, los fondos basados en principios cristianos sumaban unos 16.500 millones de dólares, y en 1990 apenas alcanzaban 1.500 millones.
Brightlight identifica 166 fondos cristianos, el doble de los contabilizados en 2010. El aumento se concentra sobre todo en la renta variable, seguida por la renta fija.
Más allá del lanzamiento del Vaticano
La expansión de este segmento no puede explicarse únicamente por la presentación de los dos índices del IOR en febrero. En 2022, la Iglesia ya había publicado Mensuram Bonam, un documento con un conjunto de principios y criterios dirigidos al sector financiero.
Morningstar sostiene que cada vez más inversores buscan referencias que reflejen valores o políticas concretas. En ese contexto, los fondos con enfoque cristiano han seguido ganando presencia, incluso en un momento en que los productos guiados por criterios ESG no atraviesan su mejor etapa: el año pasado registraron salidas de capital por más de 80.000 millones de dólares.
El comportamiento de estos fondos también ha sido favorable en términos de rendimiento. El S&P 500 Catholic Values Index se ha situado por encima del S&P 500 en los últimos años, una evolución que algunos relacionan con la selección de empresas en la que se apoya.
Además, algunos de estos fondos destinan una parte de sus comisiones a entidades vinculadas con la Iglesia, una característica que forma parte de su propuesta para quienes buscan compatibilizar inversión y criterios religiosos.
