Ciencia y Tecnología

BYD fija a Toyota como su gran meta mundial mientras enfrenta presión en China

BYD volvió a poner sobre la mesa su ambición de convertirse en el mayor fabricante de vehículos del mundo, por encima de Toyota, en un contexto en el que…

BYD volvió a poner sobre la mesa su ambición de convertirse en el mayor fabricante de vehículos del mundo, por encima de Toyota, en un contexto en el que la compañía enfrenta caídas bursátiles, una dura competencia en China y nuevas presiones en mercados clave como Europa y Estados Unidos.

Una meta global con un mercado que no ayuda

Wang Chuanfu, presidente de BYD, defendió esa visión durante la junta anual de accionistas celebrada en Shenzhen el pasado 9 de junio. Su mensaje estuvo dirigido, sobre todo, a los inversionistas, en medio de una etapa complicada para el desempeño bursátil de la empresa.

En el último año, las acciones de BYD han retrocedido más de 45% desde sus máximos en Hong Kong y 33% en la bolsa de Shenzhen. Tras la intervención de Wang, los títulos volvieron a caer: 4,3% en Hong Kong y 1,6% en Shenzhen al día siguiente.

BYD ya es el mayor fabricante mundial de vehículos eléctricos por ventas, después de superar a Tesla el año pasado. Sin embargo, la meta planteada por Wang va más allá del segmento eléctrico: quiere que la compañía lidere el volumen total de vehículos vendidos en el mundo, por delante de Toyota.

Para alcanzar ese objetivo, BYD tendría que vender más del doble de lo que comercializa actualmente. En 2025, Toyota vendió 11,3 millones de vehículos, mientras que BYD alcanzó 4,8 millones. La distancia sigue siendo amplia.

Producción, baterías y conducción inteligente

Durante la junta, Wang señaló que la batería Blade de segunda generación representa el principal cuello de botella para el crecimiento de este año y se comprometió a acelerar su producción. También destacó los avances de la compañía en carga ultrarrápida.

En esa línea, BYD anunció esta misma semana una inversión de unos 2.000 millones de euros en Europa para desarrollar su infraestructura de Flash Charge, con una potencia de 1.500 kW. La tecnología permitiría cargar sus vehículos del 10% al 70% en apenas 5 minutos. La empresa ya había mostrado esa capacidad en abril, durante la presentación oficial del Denza Z9GT.

Wang también aseguró que BYD ya tiene 3,15 millones de vehículos con conducción inteligente en circulación y que esos modelos recopilan 200 millones de kilómetros de datos al día. A su juicio, la conducción autónoma de nivel L3 y L4 llegará antes de lo previsto. “En cuanto la regulación esté lista, BYD despegará rápidamente”, afirmó.

China, el frente más complicado

La mayor presión para BYD está en su propio mercado. China, donde concentra la mayor parte de su negocio, se ha convertido en un terreno extremadamente competitivo. La guerra de precios entre fabricantes locales ha comprimido los márgenes y afectado las ventas.

Entre enero y mayo de este año, las entregas totales cayeron más de 20% frente al mismo período del año anterior. Ese retroceso interno es una de las principales preocupaciones de los inversionistas y, por ahora, ninguna promesa de expansión internacional ha logrado compensarlo.

El impulso de las exportaciones

Fuera de China, el panorama luce más favorable. En los primeros cinco meses del año, las ventas internacionales de BYD crecieron 65% interanual, con Brasil, Reino Unido y Australia entre los principales destinos.

Solo en mayo, la compañía vendió más de 160.000 vehículos fuera de China, 80% más que en el mismo mes de 2025. Para 2026, BYD aspira a superar el millón y medio de unidades exportadas, lo que implicaría un aumento de más de 40% frente a las 1,05 millones registradas el año pasado. Wang incluso admitió que la tendencia actual apunta a superar el objetivo inicial de 1,6 millones.

Europa, pieza clave de la expansión

Europa ocupa un lugar central en la estrategia internacional de la compañía. Stella Li, máxima responsable internacional de BYD, confirmó que la planta de Hungría comenzará a ensamblar vehículos en el cuarto trimestre de este año. La producción local resulta clave para sortear los aranceles que la Unión Europea aplica a los vehículos eléctricos chinos.

Sin embargo, el proyecto también ha estado rodeado de polémica. Organizaciones como China Labour Watch han denunciado presuntas vulneraciones de la legislación laboral europea, mientras que autoridades locales sancionaron a tres empresas vinculadas a la construcción de la planta por el vertido de tierras de excavación en terrenos agrícolas cercanos. El caso sigue abierto.

La presión de Washington

A los desafíos en bolsa y en su mercado doméstico se sumó esta semana un nuevo frente. El Departamento de Defensa de Estados Unidos incluyó a BYD en su lista de “empresas militares chinas”, al considerarla un riesgo para la seguridad nacional. Pekín respondió que la decisión carece de base factual.

BYD no opera en el mercado estadounidense debido a los aranceles vigentes, pero esta designación complica su imagen y cualquier eventual movimiento futuro en ese país.

Más en Ciencia y Tecnología