La comunidad campesina de Mashue, en la región de Los Ríos, pasó de quedarse sin agua en 1998 a montar un sistema propio para proteger la cuenca, restaurar bosque nativo y sostener el abastecimiento de sus 226 familias.
Una respuesta comunitaria a la sequía

Mashue está a 25 kilómetros de La Unión, en el sur de Chile, en una zona de lomas y praderas donde conviven la ganadería menor, las casas de madera y la escasez de oportunidades para los jóvenes. Aunque la región recibe abundantes lluvias en promedio, el territorio queda en una franja de sombra de lluvia y registra cerca de 1.000 milímetros al año, lejos de los 2.500 milímetros habituales en otras zonas de Los Ríos.
El quiebre llegó en 1998, cuando los pozos noria del sector se secaron por completo. La comunidad atribuye ese colapso a la expansión del modelo forestal impulsado desde los años 70 por el Decreto Ley 701, que subsidió la sustitución del bosque nativo por monocultivos de pino y eucalipto.

En 2013, tras un proceso largo, la comunidad se organizó como Comité de Agua Potable Rural y logró llevar agua tratada por tuberías a las viviendas. También compró 0,5 hectáreas a Forestal Anchile, el terreno donde está la captación, y levantó 6.000 metros de cerco para resguardar dos microcuencas.
Además, declaró una Zona de Alto Valor de Conservación sobre 80 hectáreas de bosque nativo, reconvirtió cuatro hectáreas de pino Oregón y restauró 41,91 hectáreas para proteger la recarga hídrica. Fernando Muñoz, presidente del comité, dijo que el perímetro quedó protegido a perpetuidad.

La comunidad también creó un cobro por servicio ecosistémico para financiar la restauración del bosque nativo. Esa decisión alimenta un fondo autogestionado que sostiene la recuperación de quebradas degradadas, la transición a biofertilizantes en lugar de fertilizantes químicos, la educación ambiental y el monitoreo hidrológico.
José Luis Buitano, ex presidente del comité, recordó que la asamblea adoptó un autodiagnóstico inspirado en organizaciones campesinas andinas de Ecuador para revisar la memoria del territorio y definir cómo financiar la infraestructura. El científico Jonathan Barichivich explicó que las especies forestales de rápido crecimiento funcionan como “bombas de succión” sobre las napas subterráneas.
La captación de Mashue se ha mantenido estable durante las sequías de 2011, 2016 y 2022, mientras cuencas cercanas sin protección sufrieron caídas de hasta 60 % en sus caudales.





