Luiz Inácio Lula da Silva ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, según el Tribunal Superior Electoral, con 51,78% de los votos. A sus 80 años, el dirigente brasileño volverá al poder para completar un cuarto mandato no consecutivo, en unos comicios definidos por márgenes estrechos.
Una victoria ajustada en la mayor economía de América Latina
La primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, ya había mostrado una carrera muy cerrada. Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quedó primero con 47,03% de los votos válidos, frente a 45,16% de Lula, de acuerdo con datos del Tribunal Superior Electoral recogidos por Chequeado.
El desenlace tiene peso más allá de Brasil, la mayor economía de América Latina. El resultado vuelve a colocar al país en el centro del tablero político regional, en un momento en que varios gobiernos de la zona se mueven en direcciones distintas.
Jair Bolsonaro, padre de Flávio, cumple una condena de 27 años por intento de golpe de Estado, en arresto domiciliario, y su hijo había prometido liberarlo si ganaba la presidencia.
Lecturas para la región tras el resultado
Con esta victoria, Brasil permanece en el bloque de izquierda junto con Uruguay y México, con el que comparte un discurso contrario a la intervención de Washington. Del otro lado, la derecha gobierna en Argentina, Chile, Costa Rica, Honduras y El Salvador, además de Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador, según el recuento incluido en la campaña.
Donald Trump no respaldó formalmente a ninguno de los dos candidatos, aunque sí recibió a Flávio Bolsonaro en el Despacho Oval en mayo. En 2025, además, impuso a Brasil un arancel de 50% que vinculó al juicio contra Jair Bolsonaro. Washington rechaza haber interferido.
Analistas citados en ese contexto advierten que Lula podría gobernar con un aislamiento diplomático mayor en una región más inclinada a la derecha, aunque el resultado lo deja con un mandato fuerte en las urnas y con margen para reordenar la agenda política interna.
Meta y el control del espacio digital
La campaña de Lula acusó a Meta de restringir el alcance de su contenido, y la de Flávio Bolsonaro sostuvo que las fallas de la empresa lo perjudicaron incluso más a él, según Poder360. La empresa admitió errores técnicos, entre ellos el cierre durante una hora de la cuenta publicitaria de Lula el 23 de septiembre, pero negó favorecer a algún candidato.
El Tribunal Superior Electoral ordenó trato igualitario a ambas campañas y el pleno confirmó la medida por unanimidad el 16 de octubre. Ese mismo día, Folha de S.Paulo reportó mensajes internos que mostraban a empleados de Meta reconociendo restricciones sobre las cuentas de Lula, algo que la compañía atribuyó a la gravedad de las fallas y no a interferencia política.
Después, el juez duplicó la multa diaria a un millón de reales, unos 200.000 dólares. El caso sigue abierto, con peticiones cruzadas de inhabilitación y 162 recursos judiciales tras la primera vuelta, más del triple que en 2022, según WIRED en Español.
La Amazonia, otro frente de presión sobre el nuevo mandato
Las alertas de deforestación en la Amazonia brasileña bajaron 36% entre agosto de 2025 y julio de 2026, hasta 2.874 kilómetros cuadrados, la cifra más baja desde 2016, de acuerdo con datos del INPE. Se trata de alertas satelitales, y la medición oficial anual se publicará en noviembre.
El programa de Lula reafirma la meta de deforestación neta cero para 2030, aunque su apoyo a ampliar la explotación petrolera, incluida la desembocadura del Amazonas, le ha valido críticas de ambientalistas.




