El Instituto Chico Mendes de Conservação da Biodiversidade (ICMBio) comenzó este viernes en Natal una serie de consultas públicas para discutir la creación de tres nuevas unidades de conservación marina. El proyecto busca proteger los denominados Montes Oceânicos, formaciones geológicas que alcanzan los 5.000 metros de altura bajo las aguas de Rio Grande do Norte y Ceará, albergando una biodiversidad crítica que incluye más de 100 especies de peces, corales y esponjas.

Impacto económico y ambiental

La propuesta abarca un área de 18,2 millones de hectáreas y enfrenta la resistencia de sectores económicos. La pesca industrial de atún, que genera ingresos anuales de hasta 127 millones de reales, es señalada por investigadores como la principal causa de la pérdida de hasta el 85% de la biomasa de peces de gran tamaño en la región. Asimismo, el proyecto busca blindar la zona contra la minería de fosfato, actividad considerada incompatible con la preservación de los ecosistemas marinos por las autoridades ambientales.

Compromiso internacional y gestión

La iniciativa se alinea con el objetivo global de proteger el 30% de las áreas marinas y terrestres para 2030. Kelen Leite, coordinadora del ICMBio, enfatizó que la meta no debe limitarse a cifras estadísticas, sino garantizar una gestión efectiva y representativa a lo largo de los 8.000 kilómetros de costa brasileña. Durante el proceso, representantes de pescadores artesanales han solicitado mayor diálogo para asegurar que las nuevas regulaciones no afecten sus medios de vida, mientras que comunidades tradicionales abogan por un modelo que priorice la resiliencia ecológica sobre la explotación extractiva.