Brasil está acelerando su apuesta por los centros de datos con electricidad de bajo costo, una matriz mayoritariamente renovable y alivios fiscales recién aprobados. La movida busca atraer infraestructura de cómputo y retener más datos y servicios de inteligencia artificial dentro del país.

La conversación se intensificó tras la entrada en vigor de la ley REDATA, que reduce impuestos a equipos elegibles y fija condiciones para las empresas que reciban el beneficio.

La demanda de IA empuja la expansión

OpenAI afirma que Brasil es uno de sus tres mayores mercados por usuarios activos semanales y que en ese país se envían cerca de 215 millones de mensajes diarios a ChatGPT. Esa escala ayuda a explicar el interés de los grandes proveedores de nube por ampliar presencia local.

Google anunció que quiere duplicar su infraestructura de nube en Brasil para 2030. Amazon Web Services dijo que ha invertido más de USD 3.800 millones en centros de datos en el país desde 2011 y que sumará otros USD 1.800 millones hasta 2034. Microsoft, por su parte, comprometió USD 2.700 millones para infraestructura de nube e inteligencia artificial durante tres años.

En paralelo, la compañía sostiene su presión comercial sobre el mercado brasileño. En la publicación difundida en X, el tema se resume como una oportunidad para atraer más capacidad de cómputo al país.

Electricidad renovable, pero con límites de red

Brasil ofrece una combinación que resulta atractiva para estas instalaciones: según el Ministerio de Minas y Energía, cerca del 87% de su electricidad proviene de fuentes renovables. Además, el texto citado por Fortune señala que la electricidad cuesta menos de la mitad que en Estados Unidos.

Sin embargo, el propio crecimiento plantea tensiones. Carlos Barrera, director ejecutivo de Atlas Renewable Energy, advirtió que Brasil necesitará más líneas de transmisión para conectar grandes centros de datos a la red. James Mercer, socio principal de Metro Colo Advisory, sostuvo que el rechazo local en Estados Unidos empuja a los hiperescaladores a buscar lugares donde la energía esté disponible primero.

La expansión también abre interrogantes ambientales y comunitarios. En agosto de 2025, integrantes del pueblo indígena Anacé presentaron una queja formal para intentar anular la licencia ambiental de un centro de datos planificado y vinculado a TikTok, y pidieron que se les consultara sobre el proyecto.

La ley REDATA fija alivios y obligaciones

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva firmó el 15 de septiembre de 2026 la Ley 15.504/2026, que creó el régimen REDATA y contempla incentivos tributarios para equipos calificados destinados a estas instalaciones.

La norma no solo reduce la carga fiscal. También obliga a las compañías beneficiadas a destinar al mercado brasileño al menos el 10% de los servicios de cómputo prestados por los centros de datos e invertir en investigación y desarrollo dentro del país una suma equivalente al 2% del valor de los equipos que reciban el beneficio tributario.

El gobierno de Lula espera que la medida ayude a desarrollar productos de inteligencia artificial en Brasil y reduzca la dependencia de servicios extranjeros. Una estimación citada en el debate sobre la política digital brasileña indica que cerca del 60% de los datos del país se procesa o aloja en el exterior.

La discusión sobre soberanía digital también ha sido planteada por Ana Carolina de Assis Nunes, antropóloga e investigadora de centros de datos en Data & Society, quien ve una contradicción entre reducir la dependencia tecnológica y conceder incentivos a empresas extranjeras que dominan el sector. Christopher Torto, director ejecutivo de Ascenty, afirmó que Brasil difícilmente desarrollará por sí solo un equivalente a Google o Microsoft, aunque una mayor capacidad local puede reducir la latencia y conservar más datos dentro del país.

El atractivo brasileño, en suma, no depende solo de energía barata. También exige más transmisión, reglas claras y un equilibrio entre inversión, consumo eléctrico y control sobre la infraestructura digital.