Un equipo de investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) desarrolló un sensor ingerible diminuto, del tamaño de un arándano, capaz de medir la temperatura corporal en tiempo real con alta precisión. El dispositivo podría ayudar a detectar de forma temprana infecciones o picos de fiebre peligrosos, especialmente en personas vulnerables.
Un dispositivo pequeño y preciso
El hallazgo fue descrito en la revista Nature Electronics y destaca por sus dimensiones: 6 milímetros de diámetro y 4 milímetros de altura. Ese tamaño facilita su ingestión y reduce el riesgo de obstrucción del tracto gastrointestinal.
El circuito mide la temperatura con una precisión de 0,01 grados Celsius y requiere muy poca energía, apenas unos 10 nanowatios. Gracias a ese bajo consumo, puede funcionar con una pila de botón de 1,55 voltios, de 4,8 milímetros de diámetro y un grosor de aproximadamente 1,6 milímetros.
Seguimiento continuo desde el exterior
Para obtener la lectura, una antena externa ubicada fuera del cuerpo, a una distancia de entre 30 y 60 centímetros del sensor, calcula el valor de la temperatura interna cada segundo. Eso permite una vigilancia continua del organismo.
