Miguel Parejo tiene 29 años, es de la selección de béisbol de Nueva Esparta, en la liga bolivariana. Nos cuenta, en primera persona, su nueva faceta: “Saco cejas con hilo. Se pueden imaginar el impacto. Me tildaron de gay, ahora los peloteros se depilan conmigo”.
Luis Aguirre
“Desde niño me apasiona la pelota. Empecé con ocho años y a los 16 firmé como beisbolista profesional para la organización de los Cerveceros de Milwaukee. Del 2004 al 2007 formé parte del béisbol profesional en Venezuela, un año en la summer league y los siguientes en ligas menores y spring trainer en Arizona, EE UU.
Después la historia cambió cuando me lesioné el hombro con Pastora de Los llanos y me dejaron libre. Fue muy duro. Quedé en la calle. En el béisbol descubrí que la suerte es importante. No hace falta tener talento. Cuando estás en el campo sabes quién está por suerte y quién por talento.
En 2007 llego a Margarita con la moral por el suelo, todo desilusionado y comienzo a estudiar en la Universidad de Oriente motivado a participar en la selección deportiva. No tenía recursos monetarios. El dinero que gané en dólares se lo di a mi familia para que pagara las deudas. No me quedó ni un centavo en el bolsillo. Estaba deprimido.
Un día fui a Juan Griego a visitar a un hermano barbero. Él me brindaba el almuerzo. En el camino vi cómo un turco sacaba las cejas con un hilo en la boca. Me quedó la imagen en la cabeza, yo soy muy curioso y cuando regreso a mi casa se lo comento a una amiga. Y me respondió que a ella también se lo hacía otra persona usando la técnica de un ‘ocho’. Entonces se me ocurrió, con lo que vi y lo que me contó mi amiga, a practicar. Todo fue muy empírico. En ningún momento pensé dedicarme a ello, pero en vista de la situación probé y ha resultado. De media hora en mis inicio, ahora tardo hasta un minuto en depilar a una persona. Me gusta esforzarme y ser el mejor en lo que hago.
Yo era catcher y entrenaba para ser el mejor, también fue pitcher y lanzaba duro la pelota a 94 millas. En 2005 fui el mejor cerrador en la paralela (que viene siendo la sucursal del equipo grande de cualquier organización del béisbol nacional) . De 2006 a 2007 me convertí en el cuarto mejor pitcher abridor. Sin duda, me gusta destacarme.
En el béisbol aprendí que la suerte es para perdedores. La palabra éxito es la que más me gusta porque identifica a las personas de acción, a los líderes. El ‘suertudo’ está sentado esperando el momento.
Aunque no estudié nada, le he sacado provecho a mi talento y lo comparto, no soy egoísta. Me he reunido con estilistas reconocidos y se asombran de mi técnica. Ellos me invitan para dictar cursos. He realizado gira por el país solo para enseñar a sacarla cejas.
Todo el fenómeno se lo debo a las redes sociales. Dejé de ser un talento regional para que me reconozcan como ‘Er cejólogo’, una palabra que me inventé porque no me gustaba que me identificaran como ‘el saca cejas’. Quise darle la connotación de especialidad como odontólogo o ginecólogo… Le agregué el ‘Er’ para que quede claro que soy margariteño.
Me divierto mucho con mi nueva faceta y me sastiface porque hago feliz a las personas. Más que un arte, tengo un don. Muchas de mis amistades no lo entendieron cuando comencé. Me decían: ‘vas a parar a gay, eso no es para hombre’. No valoran el trabajo. Con lo que hago no le falto el respeto a nadie. Entiendo que les cause rareza que saliera del guante pase a la tijera y el hilo.
Hoy para dónde voy llevo mi hilo y mi tijera en vez del guante y la pelota… Ahora me han salido callos por sacar cejas. No puedo usar ni guates ni adhesivo porque me parte el hilo. Es un oficio que también amerita mucha pasión. Con el béisbol solo llenaba mi ego, sacando cejas puedo influir en el cambio estético y de ánimo de una persona.
No distingo de clientes, atiendo mujeres, hombres, abuelos y adolescentes. Pasa algo muy curioso, aún sigo jugando y cuando estoy en el estadio, que mis compañeros están bateando, aprovecho para sacarle las cejas al público. Nunca lo aprendí con la finalidad de hacer negocio. Incluso pasé año y medio sacando cejas sin cobrar. Mis precios son accesibles. No tengo clientas preferidas, soy muy profesional.
Mis compañeros de la pelota me decía que yo estaba enclosetado. Pero no. Ahora ellos solo están pendiente cuando llego para depilarse. Antes me criticaron fuertes, pero se dieron cuenta que es un trabajo como otro, incluso llevan a sus esposas para que las deje con un marco de cejas perfecto. En estos momentos soy selección de Nueva Esparta en la liga Bolivariana y en Clase A, juego actualmente para el equipo de Los Bagres, de un pueblo de Margarita.Voy alternado mi agenda entre la pelota y la tijera.
Hace poco fui a Maracaibo y saqué cejas frente a la Basílica, me encantan las maracuchas porque invierten en su apariencia. Me da risa que las personas recomendadas (que no saben quien soy) esperan que llegue el tipo estilista estiriotipado. Quedan locos cuando les digo que soy yo, un tipo burda de ordinario (risas) y burda de directo. También me ha pasado que llega la chica con el novi o el esposo y cuando ven que no soy gay de inmediato se excusan diciendo que ya regresan, que surgió un imprevisto. Les prohiben que vayan conmigo. Una vez me dejaron de contratar en un centro comercial en Maragarita por lo mismo. Y me entero tiempo después, cuando me consigo en la calle a las clientes y me lo cuentan.
Trato de hacer mi trabajo donde se pueda, no requiero de un local ni de lujos. Desde el Pico El Águila en Mérida hasta en los saltos de la Gran Sabana solo fue necesario detenerme en la calle u así saqué las cejas.
Mis padres me han apoyado en toda esta aventura, no sienten vergüenza por mi trabajo. Tengo un hijo de cuatro años que se llama Fabián Andrés y también está contento con lo que hago, al igual que mi pareja.
Entiendo que hay profesiones que están perfiladas para las mujeres pero si el hombre igualmente la puede hacer, ¿cuál es el problema? Siempre vamos por la vida juzgando. No hay límites para explorar el verdadero talento. Hay gente que estudia una carrera universitaria, pero su verdadero talento es preparar panes. Entonces es prefible que se dedique a ser los mejores panes y ser feliz. No hay que invertir amargarse haciendo lo que no te gusta porque necesitas mostrar que eres ‘algo’ en la vida. Por ejemplo, ser un arquitecto frustrado, ser un médico sin vocación, solo de título…
Cuando viví en Estados Unidos que jugaba béisbol profesional iba a trabajar de striper, me preparé y cuando faltando dos días para el evento me regresé a Venezuela. Luego aquí, en la isla, he hecho dos despedida de solteras, pero no es lo mío. Estoy enfocado en mi hilo y tijeras. Tengo 29 años y con muchas ganas de crecer. Soy de una generación trabajadora, no hay que detenerse. Se necesita ser creativo. Yo involucré el mundo de la pelota a la belleza”.