La NBA podría encaminarse a uno de sus cambios estructurales más profundos: Adam Silver volvió a poner sobre la mesa la reducción del tiempo de juego, de 48 a 40 minutos, en un esquema de cuatro cuartos de diez, similar al de la FIBA y la Euroliga.

Una propuesta que vuelve a la mesa

El planteamiento no es nuevo, pero regresó al debate después de que Chris Mannix, de Sports Illustrated, asegurara que Silver ve con buenos ojos una liga organizada con periodos más cortos. Según ese escenario, la medida alteraría la duración de los partidos sin tocar el calendario de 82 encuentros que la competición mantiene vigente.

Lesiones, calendario y resistencia al cambio

La discusión se reactivó en el arranque de la temporada 26-27, con varios nombres importantes en la enfermería y una preocupación creciente por la carga física de los jugadores. La NBA sigue arrastrando los dobles partidos en noches consecutivas, conocidos como back to back, un formato que entrenadores, fanáticos y jugadores han cuestionado durante años.

Recortar minutos podría aliviar la carga de los titulares, pero no resolvería del todo el desgaste de la rotación. Además, la propuesta está lejos de generar consenso: aunque Silver la considera una salida posible y LeBron James la respalda, el texto no muestra que exista todavía un acuerdo sobre si el cambio haría más sostenible el producto de la liga.