Estados Unidos propuso disolver el Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas, el ámbito en el que Argentina sostiene desde hace décadas su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
Washington cuestionó la utilidad del comité
Al abrir la última sesión del organismo, la representación estadounidense dijo que el cuerpo “ha perdido su propósito original”. Sostuvo además que, aunque más de 80 antiguas colonias pasaron a integrar la ONU como Estados miembros, el comité “funciona como si nada hubiera cambiado” y revisa los mismos textos cada año.
Washington también defendió su postura con un argumento económico. Según su delegación, el funcionamiento del comité y los viajes anuales a centros turísticos del Caribe y el Pacífico Sur representan un despilfarro de tiempo y recursos de la ONU.
Argentina lo considera un foro clave
El Comité Especial de Descolonización, conocido como C-24, supervisa 17 Territorios No Autónomos en el mundo, entre ellos las Islas Malvinas, Gibraltar, el Sahara Occidental y Puerto Rico.
Para Argentina, ese espacio sigue siendo central porque cada año adopta por consenso una resolución que insta a Buenos Aires y al Reino Unido a reanudar las negociaciones bilaterales sobre la soberanía de las islas.
En junio pasado, durante la reunión anual del comité, Pablo Quirno denunció la “militarización” y la “explotación unilateral de los recursos naturales” de Malvinas por parte del Reino Unido, y renovó el llamado a retomar el diálogo directo.
La tensión con Londres se mantiene
En esa misma sesión se aprobó una resolución impulsada por Chile, Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia que urgió al Reino Unido a negociar con Argentina para resolver el conflicto.
La iniciativa de Estados Unidos solo podría ser adoptada por la Asamblea General y surge en un momento de máxima tensión entre Argentina y el Reino Unido. El Gobierno argentino presentó ante el Tribunal del Mar una solicitud formal de medidas para frenar el avance de la explotación petrolera del proyecto Sea Lion en las Malvinas, y recibió una respuesta británica que respaldó las tareas de esas empresas.
En su última intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Javier Milei defendió el reclamo argentino sobre Malvinas y criticó a la ONU, a la que acusó de ser “inútil” y de “mirar hacia otro lado” con la causa de las islas.