Cuando las posibilidades de hallar personas con vida parecían desvanecerse con el paso de las horas, un operativo de rescate encontró a un hombre y a su hijo en Caraballeda, en La Guaira, casi cuatro días después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que devastaron el norte de Venezuela.
Los equipos especializados de Francia y Estados Unidos trabajaron durante varias horas hasta abrir un acceso seguro entre enormes bloques de hormigón y estructuras derrumbadas. Primero sacaron al menor y, minutos después, a su padre. Ambos estaban conscientes, pero con signos de agotamiento tras permanecer atrapados desde el inicio de la emergencia.
Las imágenes del rescate mostraron al niño cubierto de polvo, con una lesión visible en una rodilla y una mano vendada. Tanto él como su padre fueron inmovilizados por los equipos médicos, recibieron atención inmediata con fluidos intravenosos y fueron trasladados en camilla hasta una ambulancia que esperaba a pocos metros del lugar.
Más de 700 construcciones se desplomaron en el doble terremoto
El rescate ocurrió en una zona donde el colapso de edificios fue prácticamente generalizado. Más de 700 construcciones se desplomaron durante el doble terremoto, mientras cientos más sufrieron daños estructurales de distinta magnitud.
Los hospitales de Caracas reciben pacientes con traumatismos y lesiones por aplastamiento
La emergencia sanitaria continúa creciendo. Los hospitales de Caracas siguen recibiendo pacientes trasladados desde las zonas devastadas, muchos de ellos con traumatismos y lesiones por aplastamiento.
«Tenemos muchísimos pacientes, pero gracias a Dios la gente ha respondido trayendo una gran cantidad de insumos»
Leomery Pérez, anestesióloga
Más de 2.200 rescatistas internacionales refuerzan la búsqueda
Más de 2.200 rescatistas internacionales ya participan en las operaciones, según Naciones Unidas, mientras nuevos contingentes siguen llegando para reforzar el trabajo sobre el terreno. En distintos sectores de La Guaira continúan utilizándose equipos de detección, maquinaria especializada y perros entrenados para localizar posibles sobrevivientes entre los escombros.
En Catia La Mar, brigadas venezolanas informaron durante la jornada que detectaron señales de vida bajo edificios derrumbados. Los rescatistas mantuvieron contacto verbal con una persona atrapada mientras analizaban la forma más segura de extraerla sin provocar nuevos desprendimientos. Cada indicio de supervivencia obliga a modificar las tareas de remoción para priorizar operaciones de rescate de precisión.
La dimensión del desastre también ha movilizado una amplia respuesta internacional. Equipos de rescate, hospitales de campaña, ayuda médica y suministros humanitarios siguen llegando desde distintos países para reforzar las operaciones venezolanas. Naciones Unidas advirtió que millones de personas podrían verse afectadas por las consecuencias del terremoto y alertó sobre el riesgo de nuevos desplazamientos de población.