Mariana Rondón, cineasta venezolana de 60 años, ganó la Concha de Oro del Festival de San Sebastián en 2013 con su película “Pelo malo” y desde entonces ha vivido la crisis política y social de su país con una mirada crítica y profunda.
La trayectoria de Rondón
Tras la victoria de 2013, Rondón se vio obligada a exiliarse, pasando varios años entre México y Perú. Durante casi una década no dirigió nuevas películas, citando la falta de fondos y la ausencia de un país que la apoyara.
Su nuevo proyecto y la realidad venezolana
Su última obra, “Aún es de noche en Caracas”, co‑dirigida con la peruana Marité Ugás, se basa en la novela “La hija de la española” de Karina Sainz Borgo. El thriller distópico explora la pérdida y el colapso político, reflejando la fragilidad de la democracia venezolana tras los terremotos que causaron más de 3.500 muertos y la caída del expresidente Nicolás Maduro.
La película no se proyectó en salas de Venezuela, pero resonó entre los migrantes que huían de la crisis, mostrando cómo la realidad venezolana se ha convertido en un tema universal.
Rondón, hija de exguerrilleros de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, estudió en Cuba y Francia y ha mantenido una producción cinematográfica marcada por la política, explorando cómo el poder afecta la intimidad y la cotidianidad de sus personajes.
