Normas y construcción resiliente

En Chile, la nueva versión NCh433:2026 del Diseño sísmico de edificios exige que las estructuras se diseñen considerando la zonificación del suelo, las características dinámicas y la importancia del uso del edificio. La mayor parte de la infraestructura alta se edifica en hormigón armado reforzado con acero, lo que brinda mayor resistencia a compresión, tracción y flexión.

El experto chileno subrayó que la normativa se forjó “a sangre y destrucción”, tras eventos como el terremoto de 8,8 magnitud de febrero de 2010 y el de 9,5 magnitud de 1960, el más potente registrado en el mundo.

Educación y alerta temprana en México

El terremoto de 8,1 magnitud del 19 de septiembre de 1985 impulsó a México a institucionalizar la prevención sísmica. Se crearon la Protección Civil (1986) y el Centro Nacional para la Prevención de Desastres (1988), y se instalaron alrededor de 100 estaciones sismológicas y acelerómetros en la zona del Pacífico.

Desde 1989, el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (Sasmex) emite señales de alerta con decenas de segundos de anticipación, llegando a 14 500 altoparlantes y, para 2025, a 25 millones de personas en ciudades como Ciudad de México, Puebla y Acapulco.

Japón: normas, simulacros y cultura de resiliencia

Tras el terremoto de 7,9 magnitud de 1923, Japón adoptó su primer código sísmico, reforzado en 1950 y nuevamente en 1981. El país registra unos 1 500 terremotos perceptibles al año y ha institucionalizado simulacros y planes de evacuación en escuelas, hospitales y hogares.

Los japoneses también cuentan con sistemas de alerta y con suministros de emergencia en lugares de reunión, lo que ha reducido considerablemente los daños en sismos recientes de magnitudes 7,2 y 5,6 ocurridos en junio.

El llamado de la experta venezolana

La ingeniera geóloga Luiraima Salazar, egresada de la Universidad Central de Venezuela, recordó que el país no aprendió del deslave de Vargas en 1999, pese a los estudios de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón. Señaló que Venezuela perdió el 98 % de sus estaciones sismológicas en más de 50 años y urgió a invertir permanentemente en ciencia, tecnología y educación para crear una red sismológica nacional robusta.

Salazar advirtió que la falta de “alfabetismo sísmico” y la ausencia de alertas públicas ponen en riesgo a la población, y pidió que la prevención sea prioridad antes de incurrir en costosos procesos de reconstrucción.