Las imágenes satelitales captadas este jueves por Vantor muestran en La Guaira la magnitud de la destrucción que dejaron los dos terremotos del miércoles en Venezuela: donde había apartamentos, bodegas y una avenida costera, ahora aparecen escombros, estructuras deformadas e incendios.

La franja costera quedó como el escenario más devastado del país

La Guaira se extiende en una franja angosta entre el mar Caribe y las estribaciones de la Cordillera de la Costa. Esa geografía comprimida, donde la población se distribuye a lo largo de la costa, la hace especialmente vulnerable a deslaves y sismos.

Con una población de alrededor de 487.000 habitantes, el estado concentra una parte sustancial de la actividad portuaria venezolana y, junto con Puerto Cabello, mueve buena parte de las importaciones que llegan al país.

Las tomas comparadas con imágenes previas al desastre muestran edificios de apartamentos reducidos a concreto roto, bodegas industriales deformadas y rastros de incendios sobre el asfalto de la Avenida La Playa, junto a hoteles y terminales de contenedores.

Los sismos fueron de magnitud 7,2 y 7,5 y ocurrieron con 39 segundos de diferencia

Los dos sismos ocurrieron el miércoles a las 18:04, hora de Caracas, separados por 39 segundos. El primero se originó a 24 kilómetros al este-noreste de San Felipe, a una profundidad de 21,9 kilómetros, y el segundo cerca de Yumare, en el estado Yaracuy, a solo 10 kilómetros de profundidad.

Los sismólogos llaman a este fenómeno un “doblete” sísmico, dos grandes rupturas en segmentos de falla adyacentes que ocurren casi de forma simultánea. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, se trata del sismo más potente en Venezuela en al menos 126 años.

Catia La Mar, Playa Puerto Viejo y Playa Grande concentran los mayores daños

En Catia La Mar, la ciudad más poblada de La Guaira con estimaciones de más de 112.000 habitantes, complejos residenciales que antes de los sismos se veían intactos aparecen ahora convertidos en montones de escombros, con ventanas destrozadas, tuberías expuestas y losas de concreto que sobresalen en el aire.

En Playa Puerto Viejo, la comparación entre las tomas previas a los terremotos y las posteriores revela el colapso de edificios que horas antes se mantenían en pie. En Playa Grande, las fotografías registran daños severos en complejos de apartamentos que servían tanto a residentes permanentes como a veraneantes llegados desde Caracas.

El balance oficial sube a 188 muertos, 1.520 heridos y 157 desaparecidos

Jorge Rodríguez afirmó que la infraestructura perdida corresponde a unos 250 edificios, principalmente en La Guaira y especialmente en las zonas de Caraballeda y Playa Grande. Las fotografías satelitales también registran daños en la zona industrial del estado y en la Avenida La Playa, donde se evidencian rastros de incendios.

Un resort costero y una terminal de contenedores en esa misma avenida también aparecen dañados en las imágenes posteriores a los sismos. La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, calificó la situación como una verdadera tragedia y aseguró que La Guaira es la entidad más afectada por los sismos.

El balance oficial al cierre de esta edición asciende a 188 muertos, 1.520 heridos y 157 desaparecidos. La región fue declarada zona de desastre y su principal aeropuerto fue cerrado temporalmente por graves daños en su infraestructura. Las autoridades habilitaron el estadio de béisbol Jorge Luis García Carneiro como refugio temporal para damnificados.

El feriado del 24 de junio coincidió con la tragedia

El terremoto ocurrió en la conmemoración de la Batalla de Carabobo, que marcó la independencia de Venezuela, lo que provocó una mayor presencia de visitantes en la zona costera cuando se produjeron los sismos. Muchos de quienes se encontraban en La Guaira ese miércoles habían viajado desde Caracas, que está a apenas 30 kilómetros de distancia y se conecta con el litoral a través de una autopista.

Para los habitantes del estado, la magnitud de la destrucción revive una memoria que nunca terminó de cicatrizar. En diciembre de 1999, esta misma franja costera quedó sepultada bajo millones de toneladas de barro, rocas y árboles durante la llamada Tragedia de Vargas, considerada el peor desastre natural de la historia contemporánea de Venezuela.

Las imágenes son distintas entre una y otra tragedia: en 1999 predominaban los aludes que descendían desde las montañas; en 2026 son los edificios colapsados y las montañas de concreto. Pero la escala del daño que revelan las fotografías satelitales de Vantor anticipa que la reconstrucción que ahora comienza no será menos larga ni menos costosa que la anterior.

Venezuela llega a esta emergencia con una economía deteriorada tras años de crisis, con infraestructura que ya arrastraba déficits previos a los sismos y con un sistema de salud cuya capacidad de respuesta enfrenta limitaciones estructurales.