Más de 130 réplicas se han producido en Venezuela tras los dos terremotos del 24 de junio, de magnitudes 7,2 y 7,5, según el recuento de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).
Al 26 de junio, el organismo oficial venezolano había registrado 138 réplicas, dos de ellas mayores a 6.
La mayor parte de esos movimientos tuvo una intensidad menor a 4, por lo que fueron leves y, en algunos casos, imperceptibles.
Las réplicas reflejan el reacomodo de las placas tectónicas
Las réplicas son la forma en que las placas tectónicas manifiestan su reacomodo y, por lo general, siempre son menores en intensidad que el sismo que las generó.
Después del choque principal quedan zonas a lo largo de la falla que siguen bajo mucha tensión o estrés mecánico. La roca circundante se fractura o se desliza en pequeños puntos de presión restantes hasta alcanzar un nuevo equilibrio.
Cada uno de esos pequeños quiebres es una réplica.
Las réplicas también ayudan a estudiar la falla
Desde la sismología, las réplicas permiten mapear la geometría de la falla. Al registrar dónde ocurren en los días posteriores, los científicos pueden dibujar con precisión la longitud, la profundidad y la orientación exacta de la fractura bajo tierra.
Sin embargo, una réplica puede ser suficientemente fuerte como para colapsar estructuras ya debilitadas por el primer temblor. Por eso se insiste en no entrar a edificaciones agrietadas justo después de un sismo.
