El ingeniero civil Esteban Gabriel Tenreiro, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela (UCV), firmó un contrato con un salario mensual de 54,28 bolívares, una cifra que, según el valor del dólar del Banco Central de Venezuela (BCV), equivale a menos de un dólar al año. El caso volvió a poner en evidencia la precariedad salarial que enfrenta el personal universitario en el país.
Una trayectoria de casi cuatro décadas
Tenreiro afirmó que, después de 38 años de docencia y ejercicio profesional, sus honorarios quedaron fijados en esa cantidad mensual. En su mensaje, el profesor destacó que enseñar en Venezuela sigue siendo posible gracias a la vocación, una idea que numerosos trabajadores universitarios han asumido como parte de su rutina ante la pérdida del poder adquisitivo.
El salario reportado se mantiene muy por debajo de cualquier referencia mínima para cubrir necesidades básicas. Con una tasa cambiaria que supera los 600 bolívares por dólar, los 54,28 bolívares mensuales representan una remuneración simbólica, insuficiente incluso para gastos elementales. En ese contexto, la docencia universitaria quedó asociada a condiciones de ingreso que no guardan relación con la formación, la experiencia ni la responsabilidad académica exigida.
Protestas y reclamos en las universidades
La crisis salarial no se limita a un caso individual. Trabajadores de 23 universidades públicas del país han recurrido a paros de 24 horas para exigir aumentos, luego de que el salario mínimo permaneciera congelado desde 2022. La presión se ha extendido a distintos sectores académicos, que reclaman una revisión urgente de sus ingresos.
