Venezuela

Crece el malestar en Venezuela por la tutela estadounidense y la espera de cambios

La creciente presencia e influencia de Estados Unidos sobre Venezuela alimenta en Caracas un clima de malestar e impaciencia. La mejora económica…

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La creciente presencia e influencia de Estados Unidos sobre Venezuela alimenta en Caracas un clima de malestar e impaciencia. La mejora económica prometida no llega, la expectativa de una transición política se diluye y, mientras la producción petrolera aumenta, el alivio no se refleja en las cuentas públicas ni en el bolsillo de la población.

Esperanza económica que no se concreta

El estancamiento económico domina buena parte de las conversaciones en la capital. La moneda sigue depreciándose, la inflación se acelera y el excedente petrolero generado por las nuevas licencias de explotación otorgadas por Washington no termina de traducirse en ingresos para el fisco.

En Petare, Gregoria Acosta resume la molestia de muchos residentes: «Los gringos hacen lo que les da la gana y aquí nadie dice nada». Añade que las cosas debían mejorar, pero el dólar está «peor que nunca» y que la intención que percibe es llevarse el petróleo.

En Chapellín, Roberto Tovar comparte una sensación similar. Dice que, tras la llegada de los estadounidenses y las promesas de mejora, «esto no mejora: empeora cada día», al punto de haber pensado en volver a emigrar.

La embajada estadounidense como punto de reclamo

La frustración también se ha trasladado a las calles. Los jueves y viernes se ha vuelto habitual que familiares de presos políticos, activistas, sindicalistas y maestros no marchen al centro de Caracas, sino a la embajada estadounidense en Valle Arriba, donde buscan interpelar al encargado de negocios John Barrett o pedir que Washington intervenga por mejoras salariales y un cronograma electoral.

La escena refleja una percepción extendida: la espera por un cambio político y económico se ha prolongado más de lo previsto y la impaciencia crece, sobre todo entre las élites políticas.

Washington habla de estabilización

Marco Rubio ha defendido que Venezuela todavía no está donde Estados Unidos quisiera, pero que va «en la dirección correcta». El secretario de Estado afirmó que la prioridad ha sido evitar una guerra civil o una nueva migración masiva, y sostuvo que la estrategia pasa por trabajar con las instituciones existentes para impedir un colapso.

Rubio también señaló que el excedente petrolero debe ser auditado antes de ingresar a la economía venezolana. A su juicio, la recuperación económica tomará tiempo.

En la misma línea, Ricardo Hausmann ha advertido que, aunque la producción petrolera sube, la moneda continúa perdiendo valor y la inflación se acelera. Para el economista, no es demasiado el dinero que está entrando a Caracas.

Señales de tutela y choques políticos

El anuncio de Donald Trump sobre el supuesto aniquilamiento de El Niño Guerrero, jefe de El Tren de Aragua, fue recibido en Caracas con incredulidad y sorna. También se comenta la supuesta «estrecha colaboración» que Washington atribuye al gobierno de Delcy Rodríguez en esa operación, así como la libertad con que las fuerzas armadas estadounidenses actúan en territorio venezolano.

Otro episodio que generó comentarios fue el paso de aeronaves militares estadounidenses por los cielos de Caracas el pasado 23 de mayo, con aterrizaje cerca de la embajada. Días después, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas estadounidenses, había visitado el país en ausencia de Delcy Rodríguez, que estaba en la India.

Entre dirigentes de la oposición, algunos llaman a Washington «el tutor». En sectores críticos del chavismo, la expresión que circula es «los tutelados». Los cuestionamientos contra la presidenta encargada se han intensificado por la disposición con que su administración ha aceptado las medidas de Washington.

Debate sobre soberanía y transición

Dirigentes históricos del Partido Socialista Unido de Venezuela, como Elías Jaua, han llamado a la militancia a organizarse contra la tutela. La Coordinadora Simón Bolívar, vinculada a los colectivos, difundió un comunicado en el que denuncia un país asediado por corporaciones internacionales, invadido por mercenarios del capital y agredido militarmente, y llama a resistir.

En paralelo, los funcionarios de Washington entran y salen del país mientras se discuten disposiciones sobre nuevas leyes petroleras, energéticas y mineras aprobadas por la Asamblea Nacional. Las conversaciones no giran en torno a democracia o derechos humanos, sino a seguridad, inversión privada, menor carga de regalías para el Estado y retornos para el capital internacional.

Benigno Alarcón ha planteado que la normalización operativa avanza más rápido que una arquitectura democrática verificable, y advierte del riesgo de que la estabilización termine sustituyendo la transición. En la oposición, dirigentes como Juan Pablo Guanipa, Andrés Velásquez y Delsa Solórzano consideran que esa tutela es temporal y necesaria hasta recuperar la democracia. Solórzano afirma que la Plataforma Unitaria aprobó una hoja de ruta alineada con el plan de tres fases de Rubio: estabilización, recuperación y transición.

Andrés Caleca sostiene que la pérdida de soberanía es un asunto serio y recuerda que la violación de la soberanía venezolana viene de tiempo atrás. Félix Seijas, de la firma Delphos, apunta que la población espera primero mejoras económicas, aunque mantiene la expectativa de que algo definitivo ocurra en el país. Elías Pino Iturrieta, por su parte, resume la situación como una dependencia total del régimen frente a los intereses de Estados Unidos.

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