Un equipo de la Universidad de Washington creó un modelo de la Tierra sin vida para comparar atmósferas y afinar la búsqueda de exoplanetas habitables.
Un equipo de científicos de la Universidad de Washington construyó una Tierra virtual sin vida para comparar sus señales con las de otros planetas y evaluar si podrían albergar organismos. El modelo sirve para analizar los más de 6.000 exoplanetas detectados hasta ahora y revisar cuáles podrían tener condiciones compatibles con la vida.
Un modelo que suma atmósfera y superficie
La simulación amplía trabajos previos sobre la Tierra virtual, que ya incluían núcleo, manto y corteza. Esta versión incorpora también la atmósfera y la superficie, dos zonas clave para estudiar la presencia de vida y sus huellas químicas.
El modelo, descrito en un estudio publicado en la revista científica correspondiente, recorre la historia del planeta desde su formación, hace 4.500 millones de años, hasta un futuro de 500 millones de años. Parte de las características geológicas de la Tierra, pero sin tomar en cuenta la vida.
La comparación permite identificar diferencias entre una Tierra habitable y una Tierra deshabitada. Eso importa porque muchos gases de la atmósfera terrestre existen por la actividad de organismos vivos, de modo que esas discrepancias pueden funcionar como señales que vale la pena buscar en otros mundos.
Cómo se usa para estudiar exoplanetas
La idea es aplicar el modelo a planetas rocosos parecidos al nuestro. Para ello, los científicos introducirán datos medidos por telescopios, como la masa, el radio, la órbita, la radiación de la estrella y la composición estelar.
Con esa información, el sistema calcula cómo debería ser la atmósfera de un planeta sin vida. Si el resultado coincide con lo que detectan los espectrógrafos de los telescopios espaciales, el planeta podría ser compatible con un mundo estéril. Si aparecen diferencias, esas variaciones podrían apuntar a actividad biológica.
Uno de los casos más llamativos es la presencia simultánea de metano y oxígeno. Ambos gases se destruyen entre sí, así que encontrar los dos al mismo tiempo en la atmósfera de un exoplaneta podría sugerir que algo los repone de forma continua.
También sirve para diseñar telescopios
Además de buscar vida, el modelo puede ayudar a diseñar telescopios espaciales. Para el desarrollo del Observatorio de Mundos Habitables, por sus siglas en inglés HWO, se hizo una simulación parecida: se modeló la Tierra en distintas eras geológicas y se estudió qué habría visto un instrumento de ese tipo.
Ese ejercicio permitió definir parámetros como las longitudes de onda en las que debería medir la luz y el nivel de detalle que necesitarían sus imágenes. En esa línea, la simulación de la Tierra se convierte en una herramienta para ajustar mejor la búsqueda de vida fuera del sistema solar.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.