La empresa alemana Orbital Matter dice haber fabricado en el espacio una viga rígida de 50 centímetros. El ensayo apunta a estructuras más grandes en órbita, desde paneles solares hasta antenas.
Un satélite construido por Orbital Matter imprimió en el vacío del espacio una viga rígida de medio metro, en lo que sus directivos presentan como un primer logro de ese tipo para una nave libre en órbita y un paso hacia estructuras de mayor tamaño fuera de la Tierra.
Una prueba hecha con cuatro impresoras a bordo
El pequeño satélite Replicator 2 fue lanzado este verano en una misión compartida de SpaceX y llevaba a bordo cuatro impresoras en 3D de la compañía. Cada una está diseñada para crear una viga cilíndrica y rígida al extruir bobinas de resina que luego se curan con luz ultravioleta, un proceso que la firma compara con mezclar cemento y agua.
Jakub Stojek, director ejecutivo y cofundador de Orbital Matter, sostuvo que Replicator 2 es “la primera prueba” de que una matriz puede construirse en el espacio del tamaño que exija la misión. La empresa trabaja con la Agencia Espacial Europea y con Thales Alenia, fabricante europeo de satélites, con la que colaboró en este satélite.
Por qué buscan fabricar piezas en órbita
La compañía argumenta que las próximas naves necesitarán ser más grandes para generar más energía eléctrica y disipar mejor el calor en el vacío espacial, sobre todo si van a funcionar como centros de datos orbitales. El problema es que también deben caber dentro de la cofia del cohete que las lleva al espacio. Si pudieran construir sus propias estructuras ya en órbita, esas limitaciones serían más fáciles de resolver.
Hoy, las grandes estructuras espaciales suelen ser proyectos plegables: paneles solares o espejos de telescopios que se lanzan compactados y luego se despliegan en órbita. Orbital Matter sostiene que fabricar y ensamblar esas piezas en el espacio puede simplificar ese proceso. La empresa recuerda que NASA financió iniciativas similares, entre ellas una misión con Redwire que imprimió vigas estructurales en una cámara de vacío en 2023, pero que nunca despegó.
Robert Ihnatisin, director de tecnología de Orbital Matter, dijo a TechCrunch que colocaron varias impresoras en un solo satélite para aprender en órbita y adaptar el software según fuera necesario, en vez de dedicar años a pruebas terrestres. Dos de esas impresoras estaban pensadas para desplegar un panel solar flexible, pero una anomalía hizo fallar una de ellas. Aun así, la viga creada logró desplegar el panel, lo que la empresa considera una demostración relevante.
La longitud de la viga está limitada por la cantidad de resina que el satélite lleva a bordo, aunque los ingenieros de la empresa creen que serían factibles vigas de 100 metros. Como referencia, los satélites Starlink V2 de SpaceX usan paneles solares de 20 metros.
Lo que Orbital Matter planea para 2028 y 2030
Orbital Matter fue fundada en 2022 por Ihnatisin, quien antes trabajó en la empresa de impresión 3D FormLabs, y por Stojek. La compañía levantó una ronda semilla de 3 millones de dólares.
Ahora prepara otra misión de demostración, prevista para 2028, con una versión más grande de su impresora en un satélite mayor. La empresa espera que ese ensayo permita desplegar un panel solar capaz de generar 5 kW de potencia y funcione como un “escalón” hacia despliegues más grandes, de más de 100 kW por ala, para 2030.
Además, Orbital Matter dice que conversa con fabricantes de satélites interesados en integrar su sistema PADS, siglas en inglés de sistema de despliegue asistido por impresora, para extender paneles solares, antenas u otros componentes.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.