El presidente Donald Trump firmó dos órdenes ejecutivas para reforzar el liderazgo de Estados Unidos en computación cuántica y acelerar la adopción de…
El presidente Donald Trump firmó dos órdenes ejecutivas para reforzar el liderazgo de Estados Unidos en computación cuántica y acelerar la adopción de sistemas criptográficos capaces de resistir futuros ataques cuánticos. La Casa Blanca busca preparar al país para el llamado “Q-Day”, cuando las computadoras cuánticas podrían romper los estándares de seguridad que hoy protegen redes gubernamentales, servicios financieros y activos digitales.
Meta: una computadora cuántica relevante antes de 2028
La primera orden ejecutiva, titulada Ushering in the Next Frontier of Quantum Innovation, instruye a las agencias federales a avanzar hacia el desarrollo de una computadora cuántica considerada científicamente relevante antes de 2028.
Durante una sesión informativa previa a la firma, el asesor científico de la Casa Blanca, Michael Kratsios, dijo que la administración ve la tecnología cuántica como un componente central de la competitividad de Estados Unidos. Recordó además que durante el primer mandato de Trump se promulgó la Ley Nacional de Iniciativa Cuántica y se duplicó el presupuesto federal destinado a investigación en este campo.
La orden también pide a los Departamentos de Comercio, Energía y Defensa, junto con la NASA, que presenten planes para desplegar sensores cuánticos y tecnologías de redes cuánticas en los próximos cinco años.
De acuerdo con funcionarios de la Casa Blanca, el Departamento de Energía definirá las especificaciones técnicas del sistema, que podría instalarse en un laboratorio nacional o en otra instalación federal especializada.
La transición a criptografía post-cuántica se acelera
La segunda orden ejecutiva se concentra en la ciberseguridad y modifica de forma importante los plazos para adoptar criptografía resistente a computadoras cuánticas. El nuevo calendario adelanta la migración federal hasta diciembre de 2031, en lugar de 2035, que era el objetivo fijado previamente bajo el Memorando de Seguridad Nacional 10.
Además, la medida ordena al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) poner en marcha un proyecto piloto para migrar sistemas federales antes de que termine 2027.
La Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) también deberá trabajar con operadores de infraestructuras críticas para facilitar la transición hacia nuevos esquemas de cifrado resistentes a ataques cuánticos.
La administración sumó programas para fortalecer la formación de talento especializado, proteger cadenas de suministro estratégicas, coordinar esfuerzos con aliados internacionales y reforzar la defensa frente a amenazas de espionaje dirigidas a investigaciones cuánticas. Entre esas acciones figura la expansión del equipo del FBI dedicado a proteger proyectos relacionados con ciencia y tecnología cuántica.
La industria cripto también mueve sus planes
Las órdenes llegan mientras la industria de las criptomonedas acelera sus preparativos ante la eventual llegada de computadoras cuánticas avanzadas.
En marzo, Google fijó como meta adoptar criptografía post-cuántica antes de 2029. Ese mismo mes, BTQ Technologies presentó una red de pruebas de Bitcoin basada en la propuesta BIP-360, diseñada para mejorar la resistencia frente a ataques cuánticos.
Después, desarrolladores de Bitcoin propusieron el BIP-361, una iniciativa que contempla congelar gradualmente los fondos almacenados en direcciones antiguas vulnerables si sus propietarios no migran hacia formatos más seguros.
En paralelo, Stellar presentó recientemente una hoja de ruta para su transición cuántica, mientras que el consejo asesor cuántico de Coinbase advirtió que cerca de 7 millones de bitcoins podrían quedar expuestos si la computación cuántica alcanza la madurez suficiente para comprometer las claves criptográficas actuales.
Algorand, por su parte, anunció planes para alcanzar una resiliencia cuántica generalizada antes de 2027.
La decisión de la Casa Blanca muestra que la preparación para la era post-cuántica ya forma parte de la agenda estratégica de Washington. Aunque el riesgo inmediato sigue siendo limitado, el avance de esta tecnología plantea retos importantes para la seguridad digital global y para la infraestructura que sostiene buena parte de la economía moderna.