Schaeffler inauguró en Taicang, China, una planta de 7.500 metros cuadrados donde seis robots humanoides ensamblan componentes para otros robots, en un paso que lleva la automatización industrial a una fase más circular.
La instalación combina línea de montaje, entrenamiento de robots, gemelos digitales y un centro de datos. Según la empresa, también servirá para probar sistemas de inteligencia artificial física en condiciones reales de fabricación.
Seis humanoides trabajan en cinco estaciones
En el corazón de la planta funciona una línea desarrollada por Schaeffler para fabricar componentes clave de robots humanoides, entre ellos actuadores lineales y rotativos. Seis robots trabajan coordinados en cinco estaciones para preparar, clasificar, ensamblar, inspeccionar, etiquetar y empaquetar piezas.
La compañía presenta ese circuito como una demostración de fabricación en la que los propios robots intervienen en la producción de elementos que usarán otros robots de su misma categoría. El anuncio se concentra en módulos y componentes, no en un humanoide terminado ensamblado de forma totalmente autónoma.
La línea está conectada a un gemelo digital, una réplica virtual que refleja los procesos físicos en tiempo real. Sensores registran variables como la precisión del ensamblaje, el tiempo de cada etapa, el consumo de energía y el estado de los activos, con el objetivo de comparar la operación real con su versión digital.
Entrenamiento con tareas de fábrica
Además de la línea de ensamblaje, Taicang incluye un centro para entrenar robots humanoides y recopilar datos. Allí se preparan sistemas para inspección visual, empaquetado y manejo o transporte de materiales, con tareas pensadas para acercar el entrenamiento a la operación industrial.
Entre los trabajos previstos también figuran mover contenedores y reabastecer materiales junto a la línea de producción. Schaeffler afirma que los entornos de entrenamiento toman como referencia las condiciones reales de sus aproximadamente 100 plantas de fabricación.
La empresa plantea un proceso de mejora continua entre simulación, entrenamiento y producción. No detalló, sin embargo, qué modelos de inteligencia artificial utiliza ni cuánto tiempo necesita cada robot para dominar esas tareas.
Pedidos por unos EUR 400 millones
La inauguración coincide con el avance comercial del negocio de robótica humanoide de Schaeffler. La compañía dijo que sumó dos nuevos clientes en la Gran China durante el tercer trimestre de 2026 y que sus pedidos globales del sector llegaron a unos EUR 400 millones.
La cifra corresponde a pedidos reportados por la empresa, no a ingresos ya cobrados ni al tamaño total del mercado. Tampoco se informó el valor de esos dos contratos ni cuánto de esa demanda se vinculará con la nueva fábrica de Taicang.
Jochen Schröder sostuvo que Schaeffler busca convertirse en proveedor y socio tecnológico de referencia para la robótica humanoide. Yilin Zhang afirmó que la industria china del sector vive un período de rápido crecimiento y que la apertura refuerza el compromiso de la compañía con el ecosistema local.
El anuncio deja abiertas las dudas sobre la escala operativa y el rendimiento que alcanzará esta línea. Por ahora, el hito verificable es la puesta en marcha de un espacio donde humanoides ensamblan piezas destinadas a otros humanoides.




