La suspensión de Fable 5 y Mythos por parte de EEUU convirtió en tangible una advertencia que Europa venía discutiendo desde hace años: la dependencia tecnológica también puede ser una herramienta de presión. Andreas Prins, director global de Soluciones Soberanas de SUSE, sostiene que el episodio aceleró una toma de conciencia en empresas e instituciones sobre la soberanía digital.
El caso Fable 5 cambió la conversación
Para Prins, lo más relevante no fue solo que el modelo quedara fuera de alcance durante un tiempo, sino el efecto que produjo en el sector. “La gente de repente se dio cuenta de que la dependencia es real”, afirmó, al explicar que muchas compañías pasaron de apostar por los modelos más nuevos a buscar sistemas que puedan controlar y auditar en sus propias instalaciones o centros de datos.
El directivo cree que la interrupción no causó daños mayores porque se trató de modelos muy recientes y todavía no estaban integrados en procesos críticos. Aun así, advirtió que, si esa misma suspensión hubiera ocurrido meses después, el impacto habría sido mucho mayor en chatbots, atención al cliente y motores de decisión.
La confianza en los hiperescaladores está en duda
Prins atribuye parte del giro europeo al deterioro de la relación con EEUU y al temor de que la dependencia tecnológica se convierta en un riesgo estratégico. “Ya no confiamos en los proveedores ni en los hiperescaladores de EEUU, y por lo tanto queremos construir nuestras propias alternativas”, dijo.

En esa línea, defendió que la soberanía digital no es solo una discusión técnica, sino una evaluación de riesgo empresarial. Si un software deja de funcionar o pierde parches de seguridad, explicó, el problema ya no es teórico: afecta la resiliencia del negocio.
Europa busca alternativas
Prins sostiene que el código abierto ofrece auditabilidad, capacidad de adaptación y menos dependencia de un solo proveedor.
El código abierto como salida y el reto político europeo
El especialista ve en el código abierto una vía práctica para responder a esa dependencia. A su juicio, es la única opción viable para cumplir con los niveles más estrictos que exige la Cloud Act, porque permite revisar, bifurcar y migrar con mayor facilidad entre sistemas.
También admitió que el avance de estas alternativas enfrenta obstáculos políticos y comerciales. Señaló que pesa el lobby de las grandes tecnológicas y que, aunque en Europa hay soluciones abiertas de alto nivel, muchas siguen siendo poco visibles. Entre los ejemplos que mencionó figuran Penpot y la alianza de SUSE con OpenChip.
Prins concluyó que la inacción sería el peor escenario para Europa, aunque confía en que la diversificación de proveedores y las Oficinas de Enlace de Código Abierto terminen por convertirse en estándar. Para la mayoría de los usuarios, sin embargo, cree que seguirá pesando la comodidad, salvo que exista un bloqueo o una ruptura más severa.
