Claves

  • New Horizons despertó tras 321 días en hibernación.
  • La señal llegó a la estación de la Red del Espacio Profundo cercana a Madrid unas ocho horas y 52 minutos después.
  • La sonda seguía a unos 9.500 millones de kilómetros de la Tierra.

A unos 9.500 millones de kilómetros de la Tierra, New Horizons siguió avanzando por el Sistema Solar exterior hasta volver a enviar una señal de vida. La nave, lanzada en enero de 2006, había pasado 321 días en hibernación antes de confirmar que seguía en buen estado.

El despertar llegó sin una orden desde la Tierra

New Horizons salió de hibernación tras 321 días en silencio

La reactivación no dependió de una instrucción enviada esa misma mañana desde nuestro planeta. Antes de entrar en hibernación, el equipo cargó en el ordenador principal una secuencia de instrucciones que le indicó cuándo debía volver a encender sus sistemas.

New Horizons ejecutó aquella programación el 23 de junio y salió de la hibernación sin necesidad de una nueva orden. Cuando la estación de la Red del Espacio Profundo cercana a Madrid recibió la señal, habían transcurrido unas ocho horas y 52 minutos desde el despertar.

Autonomía para una nave que ya iba más allá de Plutón

Hibernar no significó apagar por completo la nave. Buena parte de sus sistemas quedó desconectada para reducir el consumo y el desgaste, pero el ordenador de vuelo siguió vigilando el estado general mientras el vehículo giraba de forma estable sobre sí mismo. Además, una vez por semana enviaba una baliza sencilla para indicar que todo continuaba en orden.

El sistema de mando y gestión de datos se apoya en un procesador Mongoose V de 12 MHz, diseñado para resistir la radiación y distribuir órdenes entre los subsistemas. También puede iniciar recuperaciones, cambiar a componentes de respaldo o enviar una petición de ayuda si detecta fallos.

New Horizons salió de hibernación tras 321 días en silencio

La nave almacenó sus observaciones en dos unidades de estado sólido de 8 GB, una principal y otra de respaldo, mientras el ordenador organizaba y comprimía la información para transmitirla después. En el espacio profundo, cada dato debe esperar su turno hasta que la antena principal pueda apuntar correctamente hacia la Tierra.

La misión siguió haciendo ciencia durante el sueño

Durante la hibernación, New Horizons no dejó de observar por completo. Los instrumentos SWAP, PEPSSI y el contador Venetia Burney continuaron midiendo partículas, plasma y polvo alrededor de la sonda, aunque el equipo no enviara órdenes ni descargara información en tiempo real.

La nave depende de un generador termoeléctrico de radioisótopos que aprovecha el calor liberado por la desintegración del plutonio-238. Como la potencia disminuye con los años, cada instrumento encendido exige una decisión, mientras las capas aislantes y los calentadores automáticos ayudan a mantenerla operativa.

Antes de su último sueño, New Horizons recibió una actualización de la protección frente a fallos para afrontar la caída gradual de potencia y el aumento de las demoras en las comunicaciones. Su despertar, en ese sentido, fue una prueba de cómo la misión ha aprendido a mantener viva una nave que ya se aleja cada vez más del alcance humano directo.