El inversor Michael Burry calificó el impulso para frenar el desarrollo de la inteligencia artificial como un movimiento interesado, al argumentar que los directivos de OpenAI y Anthropic se benefician directamente al difundir que su propia tecnología avanza con excesiva rapidez. La crítica fue difundida a comienzos de semana, apenas días después de que el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, publicara un ensayo en el que solicitaba a la industria moderar el ritmo de sus operaciones.
Las cuatro objeciones del inversor
Burry expuso cuatro puntos centrales para rebatir el discurso de la pausa tecnológica. En primer lugar, argumentó que los grandes modelos de lenguaje no equivalen a una inteligencia artificial general y, por tanto, no existe un peligro real que frenar. En segundo término, señaló que los competidores se acercan con rapidez, por lo que una desaceleración artificial protege a los actuales líderes del mercado.
Como tercer argumento, el inversor interpretó las advertencias de seguridad como una estrategia de autopromoción orientada a las futuras salidas a la bolsa de valores. A su juicio, una empresa que se presenta como peligrosamente poderosa intenta proyectar una imagen de alto valor económico.
Por último, Burry sugirió que el debate sobre la ralentización sirve para enmascarar un crecimiento que ya muestra señales de desaceleración, coincidiendo con los preparativos para listar acciones en los mercados financieros.
El trasfondo financiero de las advertencias
El debate sobre la seguridad tecnológica coincide con movimientos corporativos clave en torno al financiamiento bursátil. Mientras Anthropic se alista para un listado este otoño, OpenAI descartó una salida a la bolsa prevista inicialmente para 2026 bajo el argumento de priorizar la salvaguarda de sus sistemas, sin fijar una nueva fecha en el calendario.
Ninguna de las dos compañías presenta números positivos en su balance operativo. Las proyecciones de Anthropic sitúan su punto de equilibrio financiero hacia 2028, mientras que OpenAI proyecta alcanzarlo en 2030, cifras que saldrán a la luz una vez que los documentos auditados sean públicos.
Paralelamente, Michael Burry mantiene una postura activa frente al riesgo del sector tecnológico, tras incrementar su posición bajista en Nvidia durante los meses previos y adquirir opciones financieras como cobertura de cartera.
