Tres bancos centrales se encuentran a punto de endurecer su política monetaria de manera simultánea por primera vez desde 2006, un panorama que recuerda el impacto que esta combinación generó en los activos adquiridos con dinero prestado. El Banco Central Europeo ya elevó las tipos de interés, mientras que la Reserva Federal y el Banco de Japón se preparan para anunciar sus respectivas decisiones.

El precedente de 2006 en los mercados globales

El Banco Central Europeo actuó el 10 de septiembre, llevando su tasa de depósitos al 2.50%, según informó el Consejo de Gobierno de la institución. Ante este escenario, el endurecimiento monetario evoca lo ocurrido el 10 de mayo de 2006, cuando las pérdidas se acumularon rápidamente en los mercados internacionales durante el mes posterior.

  • Índice bursátil · Caída en 2006
  • S&P 500 · 7.7%
  • Euro Stoxx · 13.3%
  • TOPIX (Japón) · 16.5%
  • Mercados emergentes · Más del 20%

Aquel ciclo se caracterizó por el uso de capital prestado dirigido hacia las inversiones más rentables. Al encarecerse el financiamiento, las apuestas con mayor riesgo sufrieron liquidaciones inmediatas. Sin embargo, los mercados lograron recuperarse y el S&P 500 terminó aquel año con un repunte del 15.79% antes del colapso financiero posterior.

El comportamiento de Bitcoin frente al ajuste actual

Bitcoin no existía en 2006, pero enfrentó una turbulencia comparable en agosto de 2024, cuando el Banco de Japón subió las tasas y el yen repuntó. En aquella ocasión, el índice TOPIX perdió un 12% en una sola jornada, mientras que Bitcoin retrocedió hasta un 20%.

3.520 millones de dólares ingresaron a los fondos cotizados en bolsa (ETF) spot de Bitcoin en Estados Unidos durante el mes de agosto.

No obstante, la dinámica actual muestra signos de cambio. Pese a que el yen avanzó con fuerza recientemente, Bitcoin se mantuvo por encima de los 79.000 dólares, distanciándose del patrón observado en 2024. La presencia de fondos cotizados en bolsa institucionales, que registraron entradas positivas el mes pasado, amortigua la presión de liquidez derivada de las decisiones sobre tipos de interés.